EMBARAZO


LA EDUCACIÓN EMOCIONAL Y LA EMOCIÓN


 
** sintiendo el embarazo **



EDUCACIÓN EMOCIO
NAL

Como bien afirman Güell y Muñoz Redón (2000), durante mucho tiempo se ha interpretado la expresión emocional como un signo de debilidad, falta de madurez y descontrol. Se ha llegado a considerar que el control y la ausencia de emociones era algo muy preciado en las personas; tanto, que se propugnaba el uso de la racionalidad por encima de lo emocional. Esta visión la hemos podido observar a lo largo de muchos años, en el hecho de que continuamente nuestro desarrollo cognitivo ha sido potenciado, dejando de lado el fomento del desarrollo emocional.

Afortunadamente, en los últimos años, la visión sobre la dimensión emocional de las personas ha ido cambiando. Se empieza a tomar cierta conciencia de la importancia de las emociones y de su expresión, de tal manera que el desarrollo emocional y el cognitivo deberán ir a la par para permitir a las personal un funcionamiento armónico. (Güell, 2000)

De esta importancia creciente de las emociones surge la educación emocional como respuesta a un déficit en la formación básica de las personas. La educación emocional es definida según Bisquerra (2003) como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.

Es importante destacar que la educación emocional adopta la perspectiva de la salutogénesis y debido a esto tiene una doble función; por un lado pretende prevenir los efectos patológicos de las emociones negativas como pueden ser la ira, el estrés, la ansiedad, la angustia, la tristeza, etc.; y por otro, intenta potenciar el desarrollo de las emociones positivas, lo que incluye el desarrollo de la inteligencia emocional y su aplicación en las situaciones de la vida.

Aparte de la doble función de la educación emocional, ésta tiene una serie de objetivos generales que según Bisquerra (2003) se pueden resumir en los siguientes:
- Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
- Identificar las emociones de los demás.
- Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
- Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
- Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.
- Desarrollar una mayor competencia emocional.
- Desarrollar la habilidad de automotivarse.
- Adoptar una actitud positiva ante la vida.
- Aprender a fluir.

La consecución de estos objetivos implica la aplicación de programas de educación emocional dirigidos a diferentes contextos, principalmente el sistema escolar, los medios comunitarios y las organizaciones. A pesar de que estos programas estén dirigidos a personas de diferentes edades, siempre habrá que tener en cuenta que es muy importante iniciar la educación emocional desde los primeros momentos de vida, ya que el desarrollo de las primeras emociones surge aquí.

Para la aplicación de dichos programas de educación emocional, el GROP (Grup de Recerca en Orientació Psicopedagògica) propone la agrupación de todo su contenido en cinco dimensiones básicas dentro de las cuáles se tratan diferentes aspectos de la educación emocional. Estas dimensiones son las siguientes:
- Conciencia emocional
- Toma de conciencia de las propias emociones
- Dar nombre a las propias emociones
- Comprensión de las emociones de los demás
· Regulación de las emociones
- Tomar conciencia de la interacción entre emoción cognición y comportamiento
- Expresión emocional
- Capacidad para la regulación emocional
- Habilidades de afrontamiento
- Competencia para autogenerar emociones positivas
· Autonomía personal
- Autoestima
- Actitud positiva
- Responsabilidad
- Análisis crítico de las normas sociales
- Buscar ayuda y recursos
- Autoeficacia emocional
· Inteligencia interpersonal y habilidades sociales
- Dominar las habilidades sociales básicas
- Respeto por los demás
- Comunicación receptiva
- Comunicación expresiva
- Compartir emociones
- Comportamiento pro-social y cooperación
- Asertividad
· Habilidades de vida y bienestar
- Habilidades de vida
- Identificación de problemas
- Fijar objetivos adaptativos
- Solución de conflictos
- Negociación
- Bienestar subjetivo
Para una visión más amplia sobre estas cinco dimensiones remito el artículo de: Bisquerra, R. (2002) La competencia emocional. En M. Álvarez y R. Bisquerra, Manual de orientación y tutoría (pp. 69 – 83) Barcelona: Cisspraxis.
En cada una de estas dimensiones se trabajan las emociones de diferente manera, por ello, a continuación comentaré algunos aspectos básicos sobre la emoción.

LA EMOCIÓN

A continuación comentaré brevemente diferentes aspectos de la emoción para poder entender este elemento de la Educación Emocional.

A. CONCEPTO DE EMOCIÓN
Para poder trabajar las emociones en un programa de educación emocional es muy importante saber lo que es una emoción. Según Bisquerra (2003) la emoción la podemos definir como: Estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Las emociones se generan habitualmente como respuesta a un acontecimiento externo o interno.

B. PROCESO DE VIVENCIA EMOCIONAL
Continuamente suceden acontecimientos a nuestro alrededor que captamos y percibimos. Las personas tenemos un mecanismo interno que en todo momento está valorando la información que llega a nuestros sentidos, y esta valoración la hace en términos de cómo afectan estos acontecimientos a nuestro bienestar en dos niveles. En primer lugar hacemos una valoración sobre si el acontecimiento es positivo o negativo para lograr nuestros objetivos, y en segundo lugar valoramos si tenemos recursos personales para poder afrontar el acontecimiento. (Lazarus, 1991) Citado en Bisquerra, R. (2003: 45 -46)

Este proceso de vivencia emocional tiene diferentes componentes que se organizarían de la siguiente manera:
Aquí finaliza la emoción

· Acontecimiento
Es el evento que sucede y que nosotros valoraremos posteriormente. Este acontecimiento puede ser tanto interno (propioceptivo) como externo.
· Valoración
Evaluamos si lo que está sucediendo afecta o no a nuestro bienestar y esto lo hacemos en términos de cómo vivimos el acontecimiento: como daño/pérdida, amenaza, desafío o beneficio.
Esta valoración es un mecanismo automático, ya que las emociones son innatas. Lo que sí podemos modificar a lo largo del tiempo es la manera como hacemos esta valoración, ya que esto es una cuestión de aprendizaje.
· Dimensiones de la emoción
En el caso de que valoremos que el acontecimiento afecta a nuestro bienestar, se activarán tres componentes que nos predisponen a la acción.
- Neurofisiológico: Son reacciones internas del organismo que normalmente no tienen manifestaciones externas. Estas reacciones son difíciles de controlar ya que son respuestas involuntarias como:
Acontecimiento
Valoración
Neurofisiológic
Comportamenta
Cognitivo
Disposición a la acción
taquicardia, rubor, sudoración, sequedad de boca, secreciones hormonales, etc.
- Comportamental: Son todas aquellas respuestas externas de nuestro cuerpo, y por el hecho de ser externas son observables. Un ejemplo de ellas son: expresiones faciales, tono de voz, movimientos corporales, etc.
- Cognitivo: Es la capacidad de pensar sobre lo que nos está pasando y tomar conciencia de ello. En el momento en que somos conscientes de nuestra emoción es cuando la sentimos.
Este componente cognitivo es la que permitirá etiquetar la emoción en función del dominio del lenguaje que tenga cada uno. Es en el momento en que ponemos nombre a nuestras emociones cuando somos más conscientes de lo que estamos sintiendo. Sólo podemos conocer este componente si la persona nos informa de él.
(Bisquerra, 2003)

C. CLASIFICACIÓN DE LAS EMOCIONES
Según Lazarus (1991), a partir de la valoración primaria de los acontecimientos es de donde surge la diferenciación entre emociones positivas y emociones negativas, en función de lo congruentes que sean con nuestros objetivos personales. Una breve definición de lo que serían estas emociones es la siguiente:
· Emociones positivas
Son agradables y se experimentan cuando se logra una meta. El afrontamiento consiste en el disfrute y bienestar que proporciona la emoción. Por tanto, suponen un progreso para el bienestar de la persona. (Bisquerra, 2003: 91)
Son emociones positivas: Alegría, amor, felicidad, humor.
· Emociones negativas
Son emociones desagradables que se experimentan cuando se bloquea una meta, ante una amenaza o una pérdida. Suponen un retraso que impiden a uno progresar y requieren energías y movilización para afrontar la situación. (Bisquerra, 2003: 91)
Algunos ejemplos de emociones negativas son: Ira, miedo, tristeza, vergüenza, ansiedad, aversión.
Hay que tener en cuenta que las emociones no son ni buenas ni malas, sino que es a partir de ellas que nuestro comportamiento puede ser adaptativo o destructivo.
Aparte de las emociones anteriores, también encontramos dos tipos más de emociones que son las ambiguas y las estéticas.
· Emociones ambiguas
Conocidas también como problemáticas (Lazarus, 1991) o neutras (Fernández-Abascal, 1997). Son aquellas emociones que no son ni positivas ni negativas; o bien pueden ser consideradas las dos cosas en función de las circunstancias en las que tengan lugar. (Bisquerra, 2003: 91)
Se consideran emociones ambiguas la sorpresa, la compasión y la esperanza.
· Emociones estéticas
Las emociones estéticas se desencadenan cuando reaccionamos emocionalmente ante ciertas manifestaciones artísticas como la literatura, la escultura, la pintura, etc. (Bisquerra, 2003: 110)
Al hablar de emociones hay que tener en cuenta que no se pueden utilizar los diferentes conceptos de manera indistinta, por eso comento este aspecto a continuación.

D. DIFERENCIACIÓN DE CONCEPTOS
Como bien afirma Bisquerra (2003), el lenguaje emocional es muy ambiguo y esto hace que a veces pueda haber confusiones. Muchas veces utilizamos términos como emoción, sentimiento, afecto, etc. indistintamente y no nos damos cuenta de que estamos hablando de diferentes cosas.
Por este motivo, a continuación expongo una serie de términos que según Bisquerra (2003) tienen una serie de diferencias entre unos y otros.
· Emoción
Como ya he comentado anteriormente, la emoción es un fenómeno complejo formado por tres componentes de los cuales, el cognitivo es el que permite tomar conciencia de esta emoción y así poder alargarla.
· Sentimiento
Ante el concepto de sentimiento no hay una definición unitaria; algunos autores opinan que los sentimientos son el componente subjetivo o cognitivo de las emociones. Para otros autores como Frijda et al. (1991) los sentimientos son disposiciones a responder emocionalmente a un objeto específico. Por otro lado, existe otra opinión en la que se afirma que el sentimiento es en lo que se transforma la emoción cuando decidimos alargarla voluntariamente.
· Afecto
Es una cualidad de las emociones que puede ser positiva (afecto positivo) o negativa (afecto negativo) Pero generalmente se considera que es un sentimiento positivo derivado del amor.
· Estados de humor
Son estados que oscilan entre la depresión y la euforia. Son más vagos e imprecisos que las emociones y se relacionan con las experiencias de la vida pasada.
· Desórdenes emocionales
Los desórdenes emocionales son el resultado de un estado emocional negativo que perdura durante mucho tiempo. Estos desórdenes requieren tratamiento.
· Rasgos de personalidad
Las emociones pueden acabar constituyendo rasgos de personalidad de un individuo. Un rasgo emocional significa que la persona tiene unas características personales que facilitan la aparición del estado emocional.
Para entender mejor todos los conceptos que acabo de presentar Bisquerra (2003) propone una ilustración muy aclaratoria a la que llama Espectro de Fenómenos Afectivos a la cual añado los sentimientos (afectos).
· Espectro de fenómenos afectivos en función de su duración
Emociones
Estados de Humor
Desórdenes Emocionales
Rasgos de Personalidad
Sentimientos (Afectos)
Segundos Minutos Horas Días Semanas Meses Años Vida
(Bisquerra, 2003. 65)

E. CONCEPTO DE CICLO VITAL
Además del interés que se ha despertado por conocer las emociones, también se ha intentado conocer el momento en qué se desarrollan las emociones en la vida de las personas.
La Psicología del Desarrollo se ha llegado a cuestionar en qué momento se desarrollan las emociones en los niños y cuándo estos son conscientes de ellas
Geenspan y Thorndike (1997) citado en Bisquerra, R. (2003: 78) sitúan el desarrollo emocional durante los primeros años de vida de los niños. Por otro lado, estudios recientes demuestran que los niños tienen capacidad para reconocer las emociones positivas y negativas desde los primeros meses de vida.
Es reconocido también que las emociones infantiles son muy ricas a pesar de que los niños no tengan la capacidad suficiente de expresarse.
(Bisquerra, 2003: 78)
Teniendo en cuenta todo esto, me pasa por la cabeza una pregunta: ¿Tienen emociones los bebés antes de nacer? Hay autores que se han atrevido a hablar de la vida emocional del bebé cuando todavía está en la barriga de su mamá. Dentro de la Psicología del Desarrollo se reconoce que hay un desarrollo vital importante antes del nacimiento.
Desde el modelo bio-psico-social propuesto por D. R. Rutter y Lyn Quine (http://www.apsique.virtuabyte.cl/tiki-index.php?page=DesaDespren#id2460371) [Consulta: 14 de julio 2005] se afirma que la manera en que la mamá percibe el ambiente se la transmite al bebé a través de la placenta. Por este motivo, las emociones de la madre se traspasan al bebé, de manera que éste tiene las mismas respuestas emocionales que ella, incluso también las mismas sensaciones fisiológicas.
Este mismo aspecto es defendido también por Rodríguez (2003) que afirma que la vida emocional de toda persona se desarrolla en el útero materno. Más adelante ampliaré los comentarios de este autor cuando hable del desarrollo emocional del bebé durante el embarazo.
Una vez comentado todo esto, deberíamos plantearnos la importancia de la vida emocional del bebé antes de nacer. Éste no sólo está conectado a su madre de manera física, sino que también lo está de manera emocional; la embarazada le transmite emociones y sentimientos. http://www.contusalud.com/website/folder/sepa_embarazo_1_trimestre.htm

EL EMBARAZO Y LA EDUCACIÓN EMOCIONAL
Las emociones están presentes en las personas a lo largo de toda su vida, y hay un periodo concreto en el que las mujeres tienen vivencias emocionales muy intensas, éste es el periodo del embarazo. Por este motivo comentaré, a continuación, diferentes aspectos del embarazo y su relación con la educación emocional y las emociones.

EL EMBARAZO
Como bien anuncia Rodríguez (2003), la noticia del embarazo es tan sólo una pequeña muestra de la gran cantidad de emociones que van a experimentar los padres y las madres a partir de ese momento. Si bien es cierto que cada persona vive el embarazo de una manera distinta, normalmente las parejas sienten una gran sensación de logro, un sentimiento de esperanza y una profunda felicidad por el futuro nacimiento.
El momento del embarazo es de gran importancia para la pareja y es este periodo cuando aparece lo que Pérez Testor (2002) llama Representaciones Parentales y que a continuación veremos lo que son.

A. REPRESENTACIONES PARENTALES
A partir del anuncio del embarazo se desencadenan en los papás y las mamás una serie de fantasías conscientes o inconscientes, que se consideran experiencias interactivas con el bebé. Se ha afirmado que estas interacciones comienzan durante la gestación, pero Pérez Testor (2002) opina que la idea de bebé puede aparecer incluso antes; cuando la pareja empieza a considerar la posibilidad de tener un hijo. Es éste el momento en el que se comienza a crear un espacio mental familiar que permite a la pareja anticipar el lugar que ocupará el futuro bebé.

Estas representaciones parentales dependerán básicamente de las vivencias que los padres y las madres hayan tenido en su infancia, de su trayectoria vital hasta el momento y de sus proyecciones de futuro; en ellas influyen también sus esperanzas, temores y angustias.
Estas fantasías sumadas a la confirmación del embarazo provoca que se establezcan los primeros vínculos con el bebé; pero será en el momento en que sus movimientos sean perceptibles que las representaciones mentales se harán mucho más fuertes.

A partir del séptimo mes se produce una anulación de estas representaciones. Stern (1997) citado en Pérez Testor, C. (2002: 60 - 61) considera que esto es un mecanismo defensivo de la madre para evitar desilusiones y evitar también representaciones negativas sobre sus temores de deformación y muerte.
Pero hasta llegar a los primeros movimientos fetales y después de ellos hay todo un periodo de tiempo en el que se dan gran cantidad de cambios tanto físicos como emocionales. Estas transformaciones no sólo tienen lugar en la mamá, sino que también el bebé va cambiando a lo largo de los nueve meses.

Para poder comprender mejor todos los cambios que se producen, comentaré la evolución del embarazo dividida en tres trimestres los cuáles, a su vez, contienen diversos periodos en función de la semana de embarazo en la que se encuentre la gestante. El primer trimestre comprendería desde la semana 1 hasta la 15, el segundo de la 16 a la 27 y el tercero de la 28 a la 40.

B. CAMBIOS EMOCIONALES Y FÍSICOS DURANTE EL EMBARAZO
▪ PRIMER TRIMESTRE
· Cambios emocionales de la mamá
Durante este primer trimestre, la mujer experimenta una serie de cambios emocionales y psicológicos que pueden repercutir en su comportamiento. En lo referente al plano emocional está muy sensible, de mal humor y suele llorar con facilidad.

Según opina Rodríguez Rozalén (----), este periodo se caracteriza por la presencia de estrés e inseguridad. La inseguridad viene dada por el hecho de que al principio, la mujer no tiene completa certeza de si está realmente embarazada; por otro lado, el estrés puede venir provocado por las náuseas y vómitos que pueden aparecer en este periodo.

Hay diferentes maneras de vivir cada embarazo y como Rodríguez (2003) afirma, a pesar de que muchas mujeres experimentan un profundo bienestar y un gran aumento de energía, otras pueden sentirse muy sensibles y agotadas. Pero además, existe una tercera posibilidad, y es que puede haber mamás que experimenten ambas sensaciones al mismo tiempo, lo que sería conocido como ambivalencia.

La embarazada tiene la sensación de que desea dormir más de lo habitual (hipersomnia). Esta necesidad de dormir se asocia a la “identificación con el feto” y está causada por los cambios hormonales y la sensación de incógnita. Es también frecuente que las tengan sueños relacionados con robos o vaciamiento, que reflejan su temor a un aborto. (Rodríguez Rozalén, ----)
Por otro lado, como afirma Corbella (1994) la presencia de insomnio se puede considerar como una manifestación de estrés ante el embarazo.

En general, todas las embarazadas tienen altibajos emocionales, sienten inestabilidad y angustia (que son absolutamente normales) por lo que necesitarán mucho afecto de sus parejas.
Existe otro concepto conocido como Temores Femeninos. Rodríguez (2003) comenta que aunque el embarazo sea totalmente deseado, hay una serie de temores que acechan a la mamá como por ejemplo:
- Surgen dudas acerca de su capacidad para ser madre.
- Existe una preocupación por el aspecto físico, las mamás creen que van a dejar de ser atractivas.
- Puede existir cierto sentimiento de inutilidad, ya que se preguntan si podrán seguir haciendo las mismas cosas que hacían antes de quedarse embarazadas.
- Incomprensión de sus sentimientos de tristeza y sus cambios repentinos de humor.
En cuanto a la ligazón emocional entre mamá y bebé, en este primer trimestre no es muy notoria. Pero a medida que el embarazo va avanzando, las ansiedades y los mecanismos de rechazo van desapareciendo debido al deseo creciente de ser madre.
· Cambios físicos de la mamá
El cuerpo de la mamá se prepara desde el primer día del embarazo para el gran esfuerzo que deberá hacer para mantener al bebé durante nueve meses.
Dentro de este periodo podemos distinguir las siguientes etapas:
◦ Semanas 1 – 5
- Aumento notable del ritmo cardíaco. (se mantiene durante todo el embarazo)
- Se aceleran las funciones vitales.
- Aumento de la secreción de estrógeno y de progesterona: lo que produce la aparición de calambres en las piernas, náuseas y vómitos, y también el crecimiento de los pechos.
- Las náuseas y los vómitos también se deben al aumento de secreción de jugos gástricos.
- Aumento de la salivación.
- Malestares estomacales: como acidez, indigestión, estreñimiento y gases.
- Inflamación, congestión, dolor o sensibilidad en los senos.
- Los pezones se oscurecen y pueden verse más prominentes.
- Debilidad, cansancio y más sueño tanto de día como de noche.
- Leves calambres o dolores en el área perianal y perineal (espacio entre la vagina y el ano). El doctor puede recomendar algunos ejercicios para aliviarlos.
- Algunos alimentos se antojan, y ciertos olores y sabores provocan asco.
- Mayor sensibilidad del sentido del olfato.
- Aumento de le frecuencia urinaria: debido a que aunque el útero ha aumentado de tamaño, todavía no se ha elevado.
- Descenso considerable del azúcar: lo que puede provocar mareos y dolores de cabeza.
◦ Semanas 6 – 10
- Aumentan las náuseas, sobre todo en las mañanas.
- Se tienen ganas de orinar con frecuencia.
- Empieza a desaparecer la cintura y a aparecer un ligero abultamiento en tu abdomen (es probable que haya que cambiar de talla de ropa)
- Se pierde aproximadamente 1.5 kg, ya que el metabolismo empieza a adaptarse a tu estado.
- Se siente extremada fatiga, debido a que el organismo se está ajustando a las exigencias del embarazo.
- Se oscurecen los lunares, pecas o cicatrices recientes, por los cambios de pigmentación. (Conviene evitar el sol a toda costa, porque agrava las manchas).
- Se reseca la piel.
- Se sienten calambres leves y se pueden tener ligeros sangrados porque el embrión se implanta en el útero.
◦ Semanas 11 – 13
- Aumenta el peso.
- Desaparecen los mareos matutinos.
- Se sufre estreñimiento porque se hace lento el trabajo intestinal.
- El pezón aumenta de tamaño y se oscurece.
- La piel luce más tersa, radiante y ruborizada, pero puede aumentar la secreción de aceite y causar acné temporal.
- Durante este primer trimestre se puede dar una disminución del deseo sexual.
· Cambios emocionales del bebé
Tal y como afirma Rodríguez (2003) la vida emocional de toda persona se desarrolla en el interior del útero materno y aunque es difícil hablar sobre la vida psíquica del feto cuando tiene tan poco tiempo de vida, lo que sí que es cierto es que comienza a responder de manera refleja a algunos estímulos, lo que implica su capacidad de sentir.
A pesar de que este periodo es el inicio del embarazo, la madre comparte muchas cosas con el bebé, y una de ellas son las endorfinas (sustancias que proporcionan bienestar). Debido a esto, cuando la mamá se siente feliz, contribuye a que el bebé experimente sensaciones de placer y bienestar. (Rodríguez, 2003: 30)
· Cambios físicos del bebé
A pesar de que en este primer trimestre el bebé tan sólo puede llegar a medir 7 centímetros ya se dan en él una serie de cambios físicos y el desarrollo de todas las estructuras básicas.
◦ Semanas 1 – 5
- Peso aproximado: menos de 1 gramo.
- Longitud: 4 a 7 milímetros.
El desarrollo del bebé:
- El cuerpo de la mamá comienza a darle apoyo y protección al bebé para su desarrollo.
- En la segunda semana, se realizan numerosas divisiones celulares en el embrión.
- En la tercera semana empieza a desarrollarse la cabeza, y a formarse la placenta con abundantes vasos sanguíneos.
- Empieza el funcionamiento de su sistema cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos) que es del tamaño de una lenteja.
- Comienza el funcionamiento de los sistemas respiratorio y circulatorio.
- Su corazón empieza a latir.
◦ Semanas 6 – 10
- Peso aproximado: 5 gramos.
- Longitud: 3 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- El embrión es del tamaño de una fresa y flota dentro de la bolsa de líquido que lo protege de golpes externos que se puedan recibir en el vientre.
- Su cerebro se desarrolla rápidamente y aumenta el tamaño de la cabeza.
- Se forman los ojos, cubiertos por una membrana que los protege del medio acuoso.
- En la séptima semana se definen los dedos de las manos y pies, y se empiezan a desarrollar los principales órganos: hígado, riñones, estómago, intestino, vejiga, uretra, bazo y apéndice.
- El hígado empieza a producir bilis.
- Los riñones comienzan a segregar orina.
◦ Semanas 11 – 13
- Peso aproximado: 18 gramos.
- Longitud: 5 a 6 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- El feto es del tamaño de un melocotón.
- Se desarrollan rápidamente sus extremidades, y su cabeza es desproporcionada con el cuerpo.
- Se empiezan a perfeccionar los músculos y el bebé produce sus primeros movimientos, aún imperceptibles.
- Tiene desarrollados los veinte dedos.
- Empiezan a aparecer las uñas de los dedos de las manos y los pies.
- Se forman el oído, el iris, la córnea y el cristalino de los ojos, que están cerrados debido a que ya tiene párpados.
- Para proteger su piel del líquido amniótico, su cuerpo se recubre de una capa de grasa blanca y un fino vello.

▪ SEGUNDO TRIMESTRE
· Cambios emocionales de la mamá
En esta segunda etapa las emociones comienzan a estabilizarse. Cada vez hay más evidencia del embarazo, así que los temores ante una posible pérdida van siendo cada vez menores.
Desaparece el cansancio y el malestar propio del primer trimestre. Y aparece en la mamá un sentimiento de seguridad debido a que ya se notan los movimientos fetales (a pesar de ser tenues: burbujas o aleteos). El hecho de que los movimientos del bebé cada vez sean más perceptibles hacen que el embarazo se vea como una realidad, y que el bebé pueda percibirse como una individualidad. Es el hecho de que la embarazada empiece a notar estos movimientos, lo que hace que se desencadene un profundo sentimiento de cercanía y unión; empieza a reforzarse el vínculo afectivo entre mamá y bebé que había comenzado en el periodo anterior.
Se experimentan sentimientos de alegría, de plenitud y se siente gran ilusión por el nacimiento del hijo, que se manifiesta con los preparativos para su llegada. Pero también se experimentan sentimientos de ansiedad debido al temor de que el bebé tenga malformaciones, por el miedo a morir en el parto, por el miedo a no estar preparada para ser madre, y otros miedos que experimentan las embarazadas que comentaré más adelante. (Corbella, 1994: 33)
Otro aspecto que puede darse en las embarazadas es la bajada de autoestima por el hecho de perder la figura y por no vivir con naturalidad los cambios corporales que se van produciendo.
Durante esta etapa es frecuente que la embarazada busque figuras maternas (la madre o la pareja) ya que necesita sentirse protegida. Incluso a veces, los conocidos antojos pueden interpretarse como su necesidad de que aquellos que la rodean estén pendientes de ella. (Rodríguez Rozalén, ----: 24)
· Cambios físicos de la mamá
Este segundo trimestre suele ser el más relajado de los tres y está caracterizado por la estabilidad y la adaptación.
◦ Semanas 14 – 19
- Los senos siguen aumentando de tamaño y las venas se vuelven visibles.
- La cintura desaparece y ya se nota el bulto en el abdomen.
- El cabello se vuelve más graso porque el cuerpo produce mucha progesterona, que estimula las glándulas sebáceas.
- Aumento de la vitalidad, así que ahora la embarazada debe sentirte mucho mejor y con más energía que en la etapa inicial del embarazo.
◦ Semanas 20 – 23
- Sigue aumentando el tamaño de los senos.
- El útero aumenta su tamaño y se estira: puede producir trastornos abdominales.
- Estreñimiento.
- Variaciones de la piel: incremento de la pigmentación, manchas en el rostro, una línea oscura que va desde el pubis hasta el ombligo. También pueden aparecer estrías.
- Sangran las encías.
- Se padece de congestión nasal.
- Se produce la primera leche (calostro).
- Aumentan las secreciones vaginales.
- Aumento de la cantidad de líquido amniótico: lo que provoca un considerable peso delantero que lleva a las embarazadas a inclinarse hacia atrás, lo que puede provocar dolores de espalda.
- Tienen calambres en las piernas.
- Retienen líquidos y se nota más en los tobillos y los pies.
- Sufren problemas de estreñimiento por el trabajo intestinal más lento.
- Aumenta el apetito pero también la acidez estomacal.
- Es más incómodo conciliar el sueño debido a la acidez estomacal, el orinar con frecuencia, los calambres en las piernas y el malestar general.
◦ Semanas 24 – 27
- El vientre aumenta de volumen de modo importante (se produce el mayor aumento de peso de todo el embarazo).
- Por la retención de líquido se hinchan el rostro y los pies; elevar las piernas cada vez que se pueda ayuda a desinflamar los pies.
- Se tiene una mayor necesidad de orinar.
- Se sienten más fatigadas y caminan lento.
- Aparecen malestares en las ingles y punzadas en las piernas.
- Padecen molestias de la digestión porque el útero presiona los intestinos, además se retarda el vaciamiento del estómago para permitir la mayor absorción de nutrientes para el bebé.
- Aumenta la temperatura corporal por el desarrollo del bebé.
Durante este periodo, el deseo sexual vuelve a ser el de siempre o incluso mayor. También es probable que aparezcan contracciones irregulares que no suelen producir dolor. (Rodríguez, 2003: 36)
· Cambios emocionales del bebé
Sus sentidos están tan desarrollados que incluso es sensible a la luz, pues llegará a girar la cabeza en busca de las fuentes luminosas.
En este periodo ya es capaz de captar sonidos, así que los latidos del corazón de la madre, y la voz de su padre y de su madre, tendrán efectos muy gratificantes en el bebé. Además, el bebé puede captar sonidos a través del líquido amniótico… En esta fase del embarazo se produce la creación del tejido cerebral y, por tanto, una hipotética capacidad para asociar sonido y movimientos y también para recodar. Las voces de sus padres serán un estímulo muy positivo. (Rodríguez, 2003: 39)
Además de todo esto, el bebé percibe los estados de ánimo de la mamá, como alegrías, disgustos, etcétera.
· Cambios físicos del bebé
◦ Semanas 14 – 19
- Peso aproximado: 135 gramos.
- Longitud: 12 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- El bebé es del tamaño de un melón pequeño.
- Se forman la nariz, labios, cejas y el pelo de la cabeza se engruesa.
- Aparecen las uñas y las huellas dactilares.
- Sus dedos se separan totalmente unos de otros.
- Sus orejas se sitúan a ambos lados de la cabeza.
- Ya escucha ruidos internos del organismo de su mamá, como latidos del corazón y movimiento de los intestinos.
- Detecta la luz a través de sus ojos y reacciona cuando el sol ilumina el vientre.
- Comienza a hacer sus primeros gestos, como fruncir el ceño y bostezar.
◦ Semanas 20 – 23
- Peso aproximado: 340 gramos.
- Longitud: 16 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- Es del tamaño de una lechuga o col.
- Su cerebro ya es similar al del adulto, produce 100 neuronas por segundo.
- Se comienzan a formar sus dientes de leche dentro de la encía.
- Ya tiene pestañas.
- Ya posee un sistema inmunológico básico.
- Es posible escuchar sus latidos del corazón.
- Ya funcionan sus reflejos, empieza a dar sus primeras pataditas y a chuparse el dedo.
- Sus movimientos se vuelven más fuertes y puede dar vueltas sobre sí mismo.
- Puede abrir y cerrar sus ojos.
- Capta ruidos del exterior y reacciona ante ellos, incluso pueden despertarlo de su sueño.
- Pasa muchas horas durmiendo pero se va despertando de manera regular.
- Ya sabe succionar y tragar.
◦ Semanas 24 – 27
- Peso aproximado: 630 gramos.
- Longitud: 21 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- Su crecimiento y movimientos son muy rápidos.
- En las palmas de sus manos aparecen las primeras líneas.
- Su piel es tan delgada que deja ver los capilares sanguíneos.
- Bajo su piel, que todavía está muy arrugada, se va formando una capa de grasa.
- Sobre su piel se forma una fina capa de vello (lanugo) y una sustancia clara y cremosa (vernix) que le sirve de protección.
- Ya tiene papilas gustativas que le permiten diferenciar sabores.
- Empiezan a crecer los pulmones y realiza movimientos respiratorios.
- Su oído ya puede distinguir la voz de su papá.
- Tiene los órganos sexuales totalmente definidos.

▪ TERCER TRIMESTRE
· Cambios emocionales de la mamá
Este periodo se caracteriza por la sobrecarga. Si el embarazo ha transcurrido sin problemas, aumenta la confianza de la mamá y sus temores comienzan a disminuir.
Es en este trimestre cuando el deseo de conocer al bebé se hace más intenso, a la vez que las mamás empiezan a sentir ansiedad por el parto y por los cuidados que requerirá su bebé. Pero además, según Corbella (1994) éste es un momento de placidez mezclado con cierta impaciencia, y es en este trimestre cuando el vínculo emocional es mucho más fuerte, por lo que comienza a surgir el instinto maternal.
Casi al final del embarazo crece un sentimiento de incertidumbre y ansiedad debido a la inminencia del nacimiento. La madre experimenta una serie de sentimientos como miedo al dolor del parto o a la muerte, miedo a que el bebé sufra algún daño al nacer o a que tenga alguna deformidad, dudas sobre su capacidad para criarlo bien, etc., que hacen que de nuevo experimente ansiedad. (Corbella, 1994: 33)
En este momento el entorno que rodea a la embarazada cobra gran importancia, ya que puede contribuir a que las ansiedades aumenten debido a que las “predicciones,”, “consejos” y “opiniones” puede que no sean muy oportunos a pesar de no ser malintencionados. (Rodríguez Rozalén, ----: 25)
· Cambios físicos de la mamá
La mamá todavía sigue experimentando una serie de cambios físicos que son los siguientes:
◦ Semanas 28 – 31
- El útero se llega a situar entre el ombligo y el esternón.
- Si el feto tiene hipo, la mamá puede sentirlo como un movimiento desagradable en el abdomen.
- El estreñimiento es una molestia común de esta etapa, por lo que pueden aparecer hemorroides.
- Sigue aumentando el tamaño de los pechos.
- Siguen aumentando las secreciones vaginales.
- Los senos pueden empezar a producir calostro (sustancia previa a la producción de leche)
- Se siente dolor en la espalda baja por el mayor tamaño del vientre y la flexibilidad de las articulaciones pélvicas.
- Es posible sentir hormigueo en tobillos y muñecas.
- Puede producirse taponamiento o hemorragias nasales.
- Pueden aparecer estrías a causa del estiramiento de la piel.
◦ Semanas 32 – 35
- El ombligo se vuelve plano.
- Se dificulta la respiración: debido a que el feto presiona el diafragma. Esta falta de aliento se reducirá cuando el feto se encaje en la pelvis: conviene respirar profundamente varias veces, pero sin hiperventilar, también mejora al dormir semisentada con varias almohadas.
- Por la retención de líquidos, se altera la forma del ojo y se puede sufrir trastornos visuales.
- Se distingue una línea vertical oscura en el abdomen.
- Se contrae el útero como práctica para el parto y se hacen más frecuentes las contracciones que habían aparecido en el segundo trimestre.
- Se sufre un mayor dolor de espalda.
- Hay un gran aumento de tamaño de la barriga debido al crecimiento del feto.
- Se padecen dolores de cabeza (relajarse y descansar, o caminar al aire libre, ayudará).
◦ Semanas 36 – 40
- El bebé está encajado en la pelvis, oprimiendo la vejiga y ocasionando frecuentes visitas al baño, ya que incluso se puede producir incontinencia urinaria.
- Se siente dolor en la pelvis debido a la presión que ejerce la cabecita del bebé. Es probable que se produzcan pinchazos intensos y dolorosos en la vagina.
- Se tendrán dolores en la espalda y rigidez en las articulaciones. Algunos consejos son: no usar zapatos de tacón bajo, tratar de mantener tu espalda recta, evitar cargar objetos pesados y practicar ejercicios de relajación que ayudan a eliminar la tensión muscular.
- Se adormecen los brazos y manos por los cambios de postura de la columna vertebral.
- Son comunes las hemorroides por el estreñimiento y por el peso de la pelvis (se pueden reducir las molestias tomando dos litros diarios de agua natural y consumiendo mucha fibra; también ayuda tomar un vaso de agua tibia en ayunas).
- El cuello uterino se ablanda para prepararse para el parto.
- Se produce el debilitamiento de algunos tejidos corporales: debido a que las hormonas siguen revueltas (el organismo se vuelve más flexible para facilitar la salida al bebé)
- Se padece de gran cansancio y esto hace que la embarazada se sienta irritable o deprimida. Conviene descansar todo lo que se pueda, dormir mínimo 8 horas diarias y una siesta; es importante relajarse física y mentalmente todos los días. Si se tiene dificultad al dormir, la mamá puede acostarse de lado con una almohada entre las piernas.
- En este último trimestre suelen disminuir las relaciones sexuales.
· Cambios emocionales del bebé
Este tercer trimestre es un momento estupendo para hablar al bebé, ponerle música y estimularle mediante caricias, ya que está en un periodo de gran receptividad. (Rodríguez, 2003: 47)
· Cambios físicos del bebé
◦ Semanas 28 – 31
- Peso aproximado: 900 gramos.
- Longitud: 26 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- Es del tamaño de una papaya pequeña.
- Sus huesos se empiezan a fortalecer.
- La piel deja de ser transparente, se vuelve opaca y deja de estar arrugada gracias a la grasa.
- El sistema nervioso le permite aprender rápido y hacer movimientos más complejos.
◦ Semanas 32 – 35
- Peso aproximado: 1.6 kilos.
- Longitud: 32 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- Su piel se va volviendo rosada a medida que la grasa se va extendiendo por debajo.
- Acumula grasa bajo su piel para aislarse del frío.
- El lanugo desaparece.
- Su vista está más desarrollada y sus ojos reaccionan a los cambios exteriores de luz.
- Sus ojos se abren y cierran constantemente.
- Sus movimientos son más frecuentes, adopta una posición encogida y suele colocarse con la cabeza hacia abajo para prepararse para el parto.
◦ Semanas 36 – 40
- Peso aproximado: 3.4 kilos.
- Longitud: 36 centímetros.
El desarrollo del bebé:
- La falta de espacio lo hace flexionarse mucho.
- Son frecuentes sus movimientos respiratorios, aunque todavía no hay aire en sus pulmones.
- Los pulmones maduran para estar completamente formados el día del nacimiento.
- Las uñas han crecido bastante.
- Su cabeza ya tiene pelo.
- Los huesos de la cabeza tienen gran flexibilidad para facilitar el nacimiento.
- El vello de su cuerpo ha desaparecido casi por completo.
- El bebé puede distinguir luces y sombras del exterior.
(Rodríguez, 2003; Pérez Testor, 2002; Corbella, 1994; Rodríguez Rozalén, ----)

Es bastante evidente que los cambios físicos de la embarazadas son los más perceptibles e incluso los más fáciles de verbalizar por parte de ellas. Pero tal y como afirma Rodríguez (2003) las emociones que experimentan las parejas ante el embarazo son muy contradictorias y por tanto, tendrán que buscar momentos para hablar de ellas. Porque verbalizar lo que se siente ayuda a clarificar las ideas, y la opinión de la pareja puede resultar de gran alivio.

Debido a esta necesidad de hablar sobre las emociones, a continuación expondré algunas, tanto positivas como negativas, que pueden experimentarse durante el embarazo.
EMOCIONES DURANTE EL EMBARAZO
A lo largo de toda nuestra vida experimentamos infinidad de emociones y difícilmente habrá momentos en los que se experimente una única emoción. A pesar de esto, tal y como propone Bisquerra (2003) es mucho más fácil hacer un análisis de las emociones de manera independiente.
Ante la gran cantidad de emociones que podemos encontrar, muchos analistas han hecho la diferenciación entre emociones básicas (primarias o fundamentales) y emociones complejas (secundarias o derivadas). (Bisquerra 2003: 93)

Para hacer una clasificación de las emociones, Bisquerra (2003) nos comenta que desde la educación emocional se establecen una serie de familias dentro de la clasificación de emociones positivas y negativas. Hay que destacar que dentro de la misma familia de emociones la diferencia que existe entre ellas es simplemente de intensidad o de matices sutiles, e incluso a veces puede ocurrir que dentro de una misma familia encontremos sinónimos.

La clasificación de las emociones que se propone desde la Educación emocional es la siguiente:
- Emociones negativas
· Ira: rabia, cólera, rencor, odio, furia, indignación, resentimiento, aversión, exasperación, tensión, excitación, agitación, acritud, animadversión, animosidad, irritabilidad, hostilidad, violencia, enojo, celos, envidia, impotencia
· Miedo: temor, horror, pánico, terror, pavor, desasosiego, susto, fobia.
· Ansiedad: angustia, desesperación, inquietud, estrés, preocupación, anhelo, desazón, consternación, nerviosismo.
· Tristeza: depresión, frustración, decepción, aflicción, pena, dolor, pesar, desconsuelo, pesimismo, melancolía, autocompasión, soledad, desaliento, desgana, morriña, abatimiento, disgusto, preocupación.
· Vergüenza: culpabilidad, timidez, inseguridad, vergüenza ajena, bochorno, pudor, recato, rubor, sonrojo, verecundia.
· Aversión: hostilidad, desprecio, acritud, animosidad, antipatía, resentimiento, rechazo, recelo, asco repugnancia.
- Emociones Positivas
· Alegría: entusiasmo, euforia, excitación, contento, deleite, diversión, placer, estremecimiento, gratificación, satisfacción, capricho, éxtasis, alivio, regocijo.
· Humor: (Provoca: sonrisa, risa, carcajada, hilaridad)
· Amor: afecto, cariño, ternura, simpatía, empatía, aceptación, cordialidad, confianza, amabilidad, afinidad, respeto, devoción, adoración, veneración, enamoramiento, ágape, gratitud.
· Felicidad: gozo, tranquilidad, paz interior, dicha, placidez, satisfacción, bienestar.
- Emociones Ambiguas
· Sorpresa
· Esperanza
· Compasión
- Emociones Estéticas
(Clasificación de las emociones, extraído de: Bisquerra, 2003: 96)

Teniendo en cuenta esta clasificación, me centraré a continuación en aquellas emociones que experimentan con más frecuencia las embarazadas. Tan sólo definiré la emoción básica, ya que como he comentado anteriormente, la diferencia con el resto de la familia reside tan sólo en cuestiones de intensidad o de matices.
Continuando con las aportaciones de Bisquerra (2003) expongo las definiciones de las emociones básicas comentadas anteriormente relacionándolas con aquellas vivencias de las embarazadas que les hacen sentir esas emociones.
Es frecuente que las mamás durante su embarazo experimenten emociones como:
· Miedo
El miedo es la emoción que se experimenta ante un peligro real o inminente y se activa por amenazas a nuestro bienestar físico o psíquico. Crea un estado de alerta o de tensión y aparece ante un objeto o situación determinada. La forma más habitual de afrontarlo es la huída o la evitación, y cuando esto no es posible, se afronta el peligro.
El miedo es una emoción que tiene un papel protagonista en el proceso del embarazo. Tal y como nos expone Aguirre del Cárcer (1985) es curioso la cantidad de causas conscientes que causan miedo a las mujeres durante el embarazo, vamos a comentar algunas de las más destacadas.
* Miedo a lo desconocido
Es uno de los miedos más destacados en el ser humano. Este miedo es el nos hace afirmar que mientras que una mujer ignore todo lo referente al parto, seguirá teniendo miedo. Así que la única forma racional de combatir este miedo es preparar adecuadamente a las futuras madres en lo referente al parto.
* Temor a no saberse comportar
Este es un miedo que a veces es difícil de expresar e implica el hecho de tener un mal comportamiento durante el parto, ya que esto podría repercutir negativamente tanto en la madre como en el hijo.
* Miedo vago, sin saber exactamente de qué
Este tipo de temor es más angustia que miedo. Está relacionado con aspectos inconscientes de la embarazada.
* Miedo al riesgo
Este miedo tiene dos vertientes, por un lado existe el miedo de que les suceda algo a ellas y por otro, temor a que le pueda suceder algo a su bebé.
El hecho de que muchas embarazadas tengan este tipo de miedo se debe a la falta de información, ya que hay personas que aún no saben que actualmente han desaparecido los dos mayores peligros de la obstetricia: la hemorragia y la infección.
* Miedo al dolor
El miedo al dolor es muy frecuente entre las mujeres embarazadas y muchas veces está infundado por todas aquellas experiencias que les han contado sobre partos dolorosos.
* Miedo a su incapacidad reproductora
En caso de embarazadas primerizas o muy jóvenes, existe un temor a no tener una constitución óptima para poder dar a luz.
* Miedo creado por el contexto familiar
Las embarazadas, como antes hemos comentado, suelen escuchar todo tipo de historias sobre partos a lo largo de su embarazo. Normalmente son los mismos familiares los que relatan sus dificultosas experiencias durante el parto. Estos relatos sin embargo, no son de gran ayuda para la futura madre.
* Miedo al hijo anormal
Este temor está presente en toda mujer que va a tener un hijo. Pero en el caso de que la embarazada tenga algún antecedente en la familia, el temor puede llegar a convertirse en angustia.
* Miedo basado en un embarazo patológico
Aquella embarazada que ha tenido un embarazo difícil debido a los vómitos, las lumbalgias u otro tipo de situaciones, suele temer que el momento del parto sea aún mucho peor
* Miedo a la responsabilidad de ser madre
El miedo a esta responsabilidad se suele dar sobre todo en dos tipos de mujeres: embarazadas muy jóvenes que son psicológicamente inmaduras o en embarazadas que por su tipo de trabajo deberán permanecer durante largos periodos de tiempo fuera de su hogar (cantantes, actrices, etc.)
* Miedo a la anestesia
Muchas veces se asocia la idea de anestesia con la idea de peligro fetal. Este miedo, al igual que otros muchos, está infundado por la falta de información de las embarazadas. Por este motivo, sería interesante que toda embarazada supiera que la anestesia corta y superficial en los últimos momentos no tiene ningún peligro para el bebé ni para ella.
* Miedo a la herencia
A pesar de que a veces no se manifiesta este temor, hay embarazadas que se preocupan por el hecho de que su hijo pueda heredar enfermedades o defectos. A pesar de que esto a veces sucede, no es una situación habitual.
* Miedo a la separación del hijo
Este suele ser un temor profundo, inconsciente y poco frecuente en mujeres que hacen preparación maternal, pero no sucede lo mismo con las que no se preparan. A veces las madres viven el momento del parto como la pérdida de una parte de sí mismas.

Como es de imaginar, el miedo es una emoción que puede influir en el momento del parto. De la misma manera que el temor o la angustia pueden provocar diferentes reacciones en nuestro organismo como son: taquicardia, contracciones gástricas dolorosas, espasmos del colon, elevación de la tensión arterial, etc., es lógico pensar que la angustia que siente la mujer embarazada que no ha recibido preparación maternal, pueda tener repercusiones negativas en las contracciones uterinas durante el parto.

Debido a todo esto, es importante saber que todo aquello que se pueda hacer para que la mujer embarazada pueda llegar más tranquila al parto, facilitará este momento.
· Ansiedad
La ansiedad es la anticipación de un peligro futuro, indefinible e imprevisible, y puede considerarse que su origen son las preocupaciones. Los desencadenantes de la ansiedad son imprecisos. La funcionalidad de la ansiedad es aportar soluciones a los peligros de la vida, anticipándose a los efectos negativos antes de que lleguen.
Las mamás pueden experimenta ansiedad en diferentes momentos del embarazo y muchas veces, ésta está relacionada con los miedos comentados anteriormente. La embarazada puede sentir ansiedad ante los pensamientos de que su bebé pueda nacer mal o de por la inminencia del parto. Puede sentirse ansiosa también por el hecho de pensar que no sabrá cómo desempeñar la función de madre, etc.
· Tristeza
La tristeza es una emoción que se desencadena normalmente por la pérdida irrevocable de algo que se valora como importante, como por ejemplo un ser querido, la salud, etc.
La tristeza puede producir la sensación de la pérdida de placer y normalmente se asocia al llanto. Se considera como una llamada de ayuda en la que se solicita la atención de los demás.
Durante el embarazo es muy frecuente que las mamás se sientan tristes y normalmente, lo que sienten es una tristeza inexplicable que les sobreviene de repente sin motivo aparente.
· Vergüenza
La vergüenza se experimenta cuando uno siente que ha perdido la dignidad por alguna falta que ha cometido. Se suele sentir vergüenza cuando uno se siente culpable de algo.
Dos emociones que se encuentra dentro de la familia de la vergüenza son la culpabilidad y la inseguridad. En ocasiones las embarazadas sienten estas dos emociones en relación a su capacidad para ser buenas madres, lo cual está también relacionado con sus temores.
· Emociones Positivas
· Alegría
La alegría es una emoción que se produce ante un suceso favorable como puede ser la espera de un bebé. Este hecho puede ser contemplado incluso como una experiencia exitosa si es que la pareja lo ha estado buscando. El mismo Bisquerra nombra el nacimiento de un hijo como un acontecimiento positivo que causa alegría.
· Amor
El amor es la emoción que una persona experimenta por otra. El desencadenante de esta emoción suelen ser experiencias subjetivas y sus manifestaciones pueden darse en forma de deseo de la compañía de la otra persona, alegría con lo bueno para ella o incluso sufrimiento cuando ella sufre.
· Felicidad
La felicidad es la manera de valorar la vida en su conjunto, es un estado de bienestar y por tanto, deseable y deseado, como bien dice Bisquerra (2003).
En la valoración y percepción que hacemos de nuestras experiencias vitales, la familia es uno de los factores considerados preponderante. Por ello considero que el nacimiento de un bebé, que contribuye a la formación de la familia es un acontecimiento que en la mayoría de casos produce gran felicidad en la embarazada.
- Emociones Ambiguas
· Sorpresa
La sorpresa es una reacción provocado por algo imprevisto o extraño. Es la emoción más breve de todas y normalmente deriva en otra más congruente con la situación que se está dando. Por tanto, puede derivar en una emoción positiva o negativa.
La sorpresa será una emoción positiva que normalmente tendrá lugar ante la noticia del embarazo, porque aunque a veces sea algo buscado, siempre es una incertidumbre hasta que es confirmado. Por otro lado, contemplaremos la sorpresa como una emoción negativa en el caso de que la futura mamá reciba, por ejemplo, alguna noticia sobre la pérdida o el daño del bebé o de ella misma.
· Esperanza
La esperanza consiste en temer lo peor pero ansiar lo mejor. A pesar de esto, hay una incertidumbre objetiva sobre las posibilidades de mejora.
La persona esperanzada tiene menos estados depresivos, son menos ansiosas y tienen menos perturbaciones emocionales.
En el caso de las embarazadas, a pesar de los miedos que invaden sus mentes durante el periodo de gestación, muchas de ellas se mantienen esperanzadas con la idea de que todo va a funcionar bien.
(Aguirre del Cárcer, 1985; Bisquerra, 2003)

EL PAPEL DEL PADRE

Dentro de la relación mamá-bebé, también hay otra parte muy importante, el padre. Por este motivo, comentaré a continuación diferentes aspectos sobre las vivencias emocionales del padre durante el embarazo y el parto, y la importancia de su colaboración durante este periodo.

A. EL DESEO DE TENER UN HIJO EN LOS HOMBRES
En contra de lo que a veces puede pensarse, el deseo de tener un bebé no es algo que sólo experimenten las mujeres. Según Brazelton y Cramer (1993), en el caso de la mujer, ésta anhela tener un hijo para aplacar sus dudas respecto de su capacidad reproductora, y en el caso del hombre, el sentimiento equivalente son las dudas respecto a la capacidad de dejar embarazada a su mujer.
El embarazo de la mujer es el momento en que el hombre consolida su identidad y de igual manera que en la mujer, en él también aparecen autocuestionamientos y ansiedades. Así, cada etapa del embarazo es un nuevo reto tanto para la madre como para el padre.

B. LAS EMOCIONES DEL PADRE DURANTE EL EMBARAZO
Durante el embarazo, no sólo es la futura mamá la que experimenta gran cantidad de emociones, sino que el padre también es partícipe de éstas. A continuación comentaré cuáles son los cambios emocionales que se dan en el padre a lo largo del embarazo y de igual manera que he hecho con la mamá, en este caso también lo dividiré en trimestres para que se pueda comprobar el paralelismo entre ambos.
· Cambios emocionales ante la noticia del embarazo
Como muy bien afirman Brazelton y Cramer (1993), en el momento en que un hombre se entera de que va a ser padre es asaltado de forma inesperada por gran cantidad de emociones de diversa índole, puede sentir una inmensa alegría mezclada con gran ansiedad. Estas emociones estarán presentes durante todo el embarazo y, del mismo modo que en la mujer, irán variando según el momento.
· Cambios emocionales durante el embarazo
Durante el embarazo el padre no queda impasible, sino que él también siente infinidad de inquietudes. Las vivencias del padre en relación al embarazo tienen cierta relación con los tres trimestres antes descritos para la mujer.
* Primer Trimestre
Aunque el padre está orgulloso por el futuro nacimiento de su bebé, se siente desorientado por la incertidumbre de lo que supone el ser padre. Por su mente pasan gran cantidad de preguntas que le cuesta mucho exteriorizar, ya que de él se espera que transmita protección y serenidad a su pareja.
Por otro lado, el hecho de que en ocasiones puede parecer que ignoren el sentimiento de tristeza de su mujer; aunque no es exactamente esto lo que sucede. El padre se siente impotente, incapaz de encontrar soluciones a esas emociones que ni tan sólo la mamá sabe explicar. (Rodríguez, 2003: 29)
Otro aspecto que cabe destacar es que a pesar de que padre y madre se sienten profundamente emocionados por su bebé, una de las primeras reacciones del padre es una sensación de exclusión, se siente desplazado. La mujer comienza a centrar casi toda su atención en ese bebé que todavía no ha nacido, y los familiares y amigos tan sólo se preocupan por la salud y el estado de ánimo de ella sin tener en cuenta al marido. (Brazelton y Cramer, 1993)
* Segundo Trimestre
Hay algunos padres que pueden experimentar un síndrome conocido como Síndrome de Couvade. De pronto el papá empieza a tener cambios en el apetito, en el humor, insomnio, dolores de espalda o de cabeza, náuseas, etc. muy similares a los cambios emocionales y físicos de la mamá.
Las causas de este hecho pueden ser variadas:
- Necesidad de exteriorizar la ansiedad que siente por el parto.
- Celos inconscientes por la habilidad femenina para la gestación.
- Identificación con el feto.
- Culpabilidad inconsciente por haber causado el embarazo.
- Etc.
Es cierto que en el hombre también se producen ciertos cambios hormonales durante el embarazo, y evidentemente, esas hormonas que se segregan a través de su sistema nervioso influyen en su estado psicológico. (Rodríguez, 2003: 41)
* Tercer Trimestre
Al igual que la madre, el padre también desarrolla un instinto paternal. Durante el embarazo, en el padre se van sucediendo gran cantidad de emociones, pero es en este tercer trimestre cuando se desencadena un gran sentimiento de ternura hacia el bebé que va a nacer.
En el padre se despliega un fuerte instinto de protección tanto hacia su mujer como hacia su hijo; este instinto paternal se traduce en un estado de alerta ante cualquier problema que surja.
Pero a pesar de este papel protector del padre, en su interior también aparecen ansiedades y preocupaciones ante la inminencia del parto.
(Rodríguez, 2003: 47)

C. EL PAPEL DEL PADRE EN EL EMBARAZO
El padre, al igual que la madre, también se siente ambivalente ante el embarazo y hacia su futuro hijo. Por este motivo, Brazelton y Cramer (1993) afirman que, si los grupos de educación para el parto son de gran ayuda para las madres, también lo serán para ellos. El hecho de promover una participación más activa de los hombres en el embarazo fortalecerá su propensión a cuidar de su propio hijo.
Hay una serie de aspectos muy positivos que Brazelton y Cramer (1993) dicen estar vinculados al hecho de que el hombre apoye a su mujer durante el embarazo:
- El apoyo emocional del marido contribuye a que la mamá se adapte satisfactoriamente al embarazo.
- La presencia y el apoyo afectuoso del padre, ayudan a la mujer a desarrollar su rol materno.
- El hecho de que el padre se comprometa y tenga un papel activo durante el embarazo y el parto conlleva a que se refuerce su identidad y se sienta menos excluido.
- Su continua presencia es gratificante de dos maneras, por un lado mantiene el vínculo con su esposa y por otro, le permitirá comenzar a saborear el encanto de la paternidad.
Por todos estos aspectos queda bastante claro que el proceso de embarazo, el parto y el vínculo temprano quedan fuertemente influidos por las actitudes del padre.

D. EL PAPEL DEL PADRE EN EL PARTO
El papel del padre no sólo es importante durante el periodo del embarazo y la preparación a la maternidad y la paternidad, sino que también tiene una gran función en el momento del parto.
La mujer embarazada necesita sentirse apoyada tanto a nivel físico como emocional y esta necesidad se extiende hasta el momento del parto. Por esto, la pareja ha de ser un punto de apoyo constante.
Para que la actuación del marido sea lo más adecuada posible, es necesario que se le indiquen cuáles son sus funciones. Debido a esto se considera que es muy recomendable que los papás acudan a las sesiones de preparación a la maternidad y la paternidad. Y aunque es totalmente comprensible el hecho de que muchos hombres no tienen la suficiente disponibilidad horaria para acudir a todas las sesiones, por lo menos se recomienda que pudieran asistir a una o dos.
El parto debe convertirse en un trabajo de colaboración de los dos y si hay una responsabilidad común, las relaciones del matrimonio se verán reforzadas y mejoradas gracias a esta nueva vivencia, tal y como afirma Aguirre del Cárcer (1985)
Hay una serie de acciones en relación al parto en las que el marido tiene una función primordial y que son señaladas por Aguirre del Cárcer (1985), éstas son las siguientes:
- Decidir junto a la mamá si los síntomas que presenta significan que está de parto o no.
- Decidir entre los dos en qué momento deben avisar sobre el parto, evitando llamadas innecesarias.
- Luchar contra la monotonía de un parto lento intentando distraer a la mamá.
- Crear alrededor de ella un ambiente de tranquilidad y confianza.
- Ayudarla a estudiar sus contracciones de manera que ella pueda concentrarse mejor en los ejercicios de respiración.
- Dando datos al tocólogo o la matrona sobre la contracciones de la mujer (cómo son, cuál es su ritmo, intensidad y duración).
- Ayudar a una mejor realización de los ejercicios de relajación avisando de la contracción un minuto antes de su llegada.
- Recordando las respiraciones y marcando el ritmo si es preciso.
- Animándola en cualquier momento que sea necesario y recordándole lo orgulloso que se siente de ella.
- Recordándole lo importante que su papel en el momento del nacimiento del bebé, para motivarla.
- Recordándole la confianza y seguridad que debe tener en la persona o personas que acompañan su parto.
Además de todo lo comentado, Brazelton y Cramer (1993) apoyan los hallazgos que afirman que la presencia del marido durante el parto se asocia a una menor necesidad de la embarazada a recibir medicamentos analgésicos y también con una experiencia de parto más positiva.
Finalmente comentar que, tal y como afirma Corbella (1994), si la decisión de tener un hijo se toma entre los dos miembros de la pareja, es aconsejable que el padre también esté en un momento tan importante como es el parto. El motivo de esto es que en ese momento se desarrolla entre padre y madre una fuerza afectiva y emocional muy fuerte que son capaces de transmitir al recién nacido, lo que constituirá la base de la seguridad y estabilidad futura de la familia.
(Aguirre del Cárcer, 1985; Brazelton y Cramer, 1993; Corbella, 1994; Rodríguez, 2003)

EDUCACIÓN MATERNAL Y PATERNAL

LA PREPARACIÓN A LA MATERNIDAD Y LA PATERNIDAD
Respecto a la preparación a la maternidad y la paternidad, Aguirre del Cárcer (1985) propone un ejemplo que ayuda a entender la importancia de este “entrenamiento” con el objetivo de disminuir algunos de los temores que puedan surgir durante el periodo de embarazo.
Este es el ejemplo:
“ Supongamos que dos personas, idénticas en todo (estatura, peso, musculatura, etc.), de profesión sedentaria y que no han practicado jamás un deporte, se enteran el día 1 de junio que el día 1 de octubre y partiendo del Puerto de Navacerrada han de ascender al pico de Peñalara. Son unos 8 kilómetros de recorrido, aproximadamente, con una ascensión de unos 600 metros de altura, siendo la fase final del recorrido una prueba de alpinismo difícil de realizar. Las dos, el día 1 de octubre, han de alcanzar necesariamente la cumbre.
Estas dos personas, A y B, a pesar de ser idénticas, enteradas de la misión que les espera, actúan, sin embargo, de forma totalmente distinta.
La persona A sigue exactamente su misma vida sedentaria: no da un paso a pie, siempre en coche, autobús o metro. Se desentiende en absoluto de lo que ha de hacer el 1 de octubre, y cuando lo recuerda, lo hace con verdadera angustia, considerándose incapaz de llevar a cabo una misión que forzosamente ha de cumplir. La idea de la ascensión al pico de Peñalara le aterra, y a medida que se acerca el día de la prueba, día 1 de octubre, su miedo es cada vez mayor.
La persona B mientras tanto, como sabe que la prueba que le espera es realmente penosa, a partir del 1 de junio comienza a prepararse para llevarla a cabo del mejor modo posible. Empieza por dejar su vida sedentaria, y desde ese día va y vuelve a pie a su oficina. Se pone a continuación en contacto con un excursionista veterano que le explica con todo detalle cuáles son los caminos más cortos y más fáciles para alcanzar la cumbre. En días sucesivos este alpinista le va enseñando todos los secretos del deporte de alta montaña. Le explica que la respiración es fundamental, que es preciso respirar bien para no cansarse; le da, incluso, unas normas en este sentido para que las practique en su casa. A continuación le aconseja que se someta a un entrenamiento progresivo andando por caminos de tierra y piedras, primero en llano y después en pendientes de ángulo cada vez más marcado. Le aconseja a continuación el calzado que deberá usar el día de la prueba. Calzado al que deberá ir habituándose progresivamente. De este modo, la persona B, al cabo de tres meses, ve con asombro que las espantosas botas de clavos que le asustaron el primer día que las vio las tolera perfectamente, e incluso anda con ellas mucho mejor por los difíciles caminos del monte. Asimismo, observa con estupefacción que recorre a diario 6 ó 7 kilómetros sin notar el menor cansancio.
Su actitud frente a la prueba que ha de realizar el 1 de octubres totalmente distinta a la que presentaba el día de iniciar el entrenamiento. Comprende que será una prueba dura. Sin embargo, ha dejado de asustarle; su miedo ha desaparecido.
Poco antes de la prueba, su profesor le aconseja que asista a l proyección de una película documental sobre la ascensión al Peñalara. A la vista de esta película se da cuenta de una serie de detalles de tipo práctico que le habían pasado inadvertidos.
Por último, días antes de la prueba, se dirige a la falda del pico que ha de subir para conocer personalmente el lugar de la ascensión, dando con ello por finalizada su preparación.
Llega, finalmente, el fatídico día 1 de octubre, y tanto A como B llevan a cabo su prueba; pero salta a la vista que ésta resulta totalmente distinta para la una y la otra: B llega mucho antes que A; llega cansada, muy cansada, pero no agotada; las lecciones e su profesor y su entrenamientote han sido utilísimas; ha sabido alejarse de los sitios peligrosos, ha conseguido reconocer y seguir los caminos más fáciles, ha logrado dosificar sus fuerzas y descansar de modo adecuado en los momentos oportunos del recorrido.

En cambio para A, la subida fue realmente una tortura; cuando llegó a la cumbre estaba completamente extenuada. El número de tropezones y caídas durante el trayecto fue incontable. En los últimos metros las agujetas y los calambres de sus piernas le impedían prácticamente avanzar. Su llegada a la cumbre, con los pies ensangrentados, era realmente lastimosa.
Si embargo, su peor enemigo no fue su falta de fuerzas; su peor enemigo fue de orden psíquico: el miedo. El miedo que tenía ya al andar los primeros pasos y que no se separó de él ni un solo instante.”
(Aguirre del Cárcer, 1985: 102-104)
Esta historia es una gran ilustración de lo útil que puede ser la preparación ante una situación a la que no estamos acostumbrados o que simplemente no hemos vivido nunca. En este caso, Aguirre del Cárcer (1985) simboliza, con el ascenso al pico de Peñalara, el miedo que se puede experimentar al tener que enfrentarse a la vivencia del parto.
Vemos aquí la importancia de tomar contacto con las situaciones desconocidas para empaparnos de información acerca de ellas, ya sea viendo vídeos, hablando con alguien experto, etc. El objetivo básico de la toma de contacto es obtener información, porque el hecho de “…no hacer desaparecer la ignorancia en la mujer en todo lo referente a su maternidad es un grave error. La ignorancia no sólo conduce al miedo, sino también a la angustia” (Aguirre del Cárcer, 1985: 172)
De todas formas, considero que no sólo hay que ofrecer información sobre los cambios físicos del embarazo y sobre el momento del parto, sino que la educación maternal y paternal debe ser mucho más amplia y abarcar la esfera de las emociones. Asimismo, la Escuela Española de Educación Maternal por Sofropedagogía Obstétrica defiende que “…el problema del parto debe ser planteado desde un contexto mucho más amplio que el que corresponde al parto en sí; no se trata sólo de un parto sino de una futura maternidad.” (Aguirre del Cárcer, 1985: 171)

EL GRUPO EN EDUCACIÓN MATERNAL Y PATERNAL
Muchos autores han defendido la idea de que el grupo es un elemento positivo y reforzador para la persona, y esta idea se extiende a la Educación Maternal y Paternal, donde la mayoría de veces las clases son a nivel grupal, de manera que varias embarazadas y sus parejas se reúnen periódicamente y comparten algunas horas.
A nivel físico, estas personas constituyen un grupo desde el primer día. Pero es con el paso del tiempo y después de haberse relacionado durante unos meses que, según Aguirre del Cárcer (1985), tiene lugar la creación del “grupo” (entendido a nivel emocional). El mismo autor afirma que las diferentes interacciones que tienen lugar dentro del grupo repercuten de forma positiva en la personalidad de cada uno.
De la misma manera, Güell y Muñoz (2000: 32) también opinan que “el grupo crea una dinámica que enriquece al individuo sin anularlo…” y para ellos el grupo también es un elemento reforzador y positivo para trabajar aspectos emocionales.
Son muchas las mamás y los papás que acuden a cursos de preparación maternal y paternal y no sólo están motivados por la información que van a recibir, sino que saben que en esos grupos van a encontrar personas como ellos con las que compartirán ilusiones, preocupaciones y muy probablemente, similares temores. (Aguirre del Cárcer, 1985: 176 y 177)

EL PAPEL DEL PADRE EN EDUCACIÓN MATERNAL Y PATERNAL
Anteriormente he comentado la importancia del padre tanto en el periodo del embarazo como en el momento del parto. Por este motivo, aquí tan sólo haré un breve comentario sobre su papel en la preparación maternal.
Es evidente que en el momento en que el bebé nazca, padre y madre dejarán de ser una pareja para convertirse en una familia. Tal y como afirma Aguirre del Cárcer (1985), debido al hecho de que el padre será una de las figuras de esa familia, es adecuado incluirle en la Educación Maternal y Paternal, tanto por su papel colaborador en el embarazo, por el apoyo que ofrecerá en el momento del parto, como por el hecho de que será miembro integrante del grupo familiar.
 
La decision es de cada uno, y cada uno decide y actua en su vida.


 


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