ESTIMULACION TEMPRANA




¿Qué siente el bebé en el útero?

Cada día los niños que llegan a este mundo son recibidos de manera diferente, particular. Esto es siempre así, tanto cuando se los espera con ansiedad y alegría como cuando se los niega y tanto en un caso como en el otro esta disposición estará implícita en las actitudes y acciones que se destinan a estos bebés.

Es desde el mismo momento de la concepción que el bebé en formación, llevará con él una carga afectiva importante que lo acompañará desde siempre y durante toda su vida.
En el seno materno el bebé recibe constantemente los estímulos a través del cordón y del líquido amniótico de los cambios metabólicos que se producen en el cuerpo de la madre. Cuando la mamá está relajada o ansiosa, cansada, intranquila o feliz este bebé que está creciendo percibe todos sus estados de ánimo.


Los movimientos acompasados o bruscos también llegan, aunque amortizados por el líquido amniótico, que cumple con la función de protección y con la de mantener al bebé permanentemente en un estado antigravitatorio. Esto le permite el movimiento continuo de todo su cuerpo, que de esta forma se desarrolla equilibradamente, sin quedar adherido, ni permanecer en una misma posición por mucho tiempo lo que le produciría inconvenientes de tipo postural y anatomofisiológicos. Pues sus miembros, articulaciones y músculos, de no moverse continuamente, se perjudicarían no llegando ha desarrollarse adecuadamente, repercutiendo en su desarrollo futuro.


Es también a través del líquido, que el bebé capta sensaciones que le informan de su existencia, de su totalidad, está sumergido en este líquido que lo baña y lo sostiene dándole unicidad, integridad. Es un todo, una unidad sin ningún resquicio de fractura, sin absolutamente posibilidad de no ser uno con la placenta, el cordón, el líquido y el útero. Tiene todo lo que necesita, alimento, oxígeno, abrigo, sostén y espacio suficiente para sus movimientos fetales imprescindibles.


El feto está adaptado a este medio y en él predomina lo corporal. Esta unidad orgánica y funcional que se establece, está en interacción permanente, donde las necesidades básicas son satisfechas vía placentaria por el cordón umbilical. Estos dos ciclos, el de la madre y el del bebé, tienen una relación simbiótica desde lo biológico y a la vez asimétrica, desde el psiquismo, pues uno se está desarrollando y el otro es un adulto con una estructura psíquica desarrollada y con una historia vincular que impactará e influirá en su bebé. La trama vincular en la que está inserta esta díada está llena de proyecciones, expectativas y adjudicaciones de roles y será una condición de la constitución del nuevo sujeto.

¿Cómo influyen en su vida las experiencias intrauterinas?

Es así que no podemos dejar de tener presente que este bebé durante los nueve meses de gestación va construyendo una historia, que dejará huellas arcaicas en su Yo rudimentario, como sostiene Freud un YO predominantemente corporal. En investigaciones de embriología humana que inició Preyer se ha podido establecer por el trazado de EEG que hay actividad psíquica en los últimos estadios de la vida intrauterina.
Al avanzar en su desarrollo, el útero, lugar maravilloso para el feto, comienza a no ser ideal para la supervivencia, el espacio se reduce, la placenta empieza a envejecer y entonces se hace necesario e impostergable buscar otro lugar para vivir.

¿Qué sucede durante el parto?

Cuando el momento del parto llega este bebé es aplastado por las contracciones que lo llevan hacia y por el canal de parto, al mundo externo. Mundo que se le presenta bruscamente, que lo aprisiona, ya que al estar desprovisto del líquido que lo rodeaba, siente la fuerza de gravedad que impacta sobre su cuerpo.


El bebé queda " desvestido, desprotegido, desnudo" del entorno líquido que lo envolvía y protegía. El aire que lo rodea no es tangible, la sensación de vacío además de la fuerza que ejerce la presión atmosférica, lo mantienen en un principio como adherido al colchoncito que lo sostiene. Toda su piel registra a nivel sensorial los estímulos que provienen de este nuevo medio. Sus movimientos comienzan a ser expresión de sus reclamos y están desorganizados, no tienen un fin en sí mismos sino que son manifestaciones de sus estados internos de hambre, por ejemplo, que le provocan dolor, malestar, temor, generando crispaciones y llanto.


Para Melanie Klein (Psicoanalista) el bebé arriba al nacimiento con una trayectoria de experiencias, sensaciones que configuraban su protoesquema corporal. Ante las exigencias adaptativas surgen intensísimas vivencias de pérdida y ataque que se ven reflejadas corporalmente en el cuerpo tenso, el llanto y el sollozo. Entonces nos encontramos con un bebé que es toda expresión a través de su cuerpo, él es y está, en y con su cuerpo.

¿Cómo debe entender el adulto al bebé?

A partir de su llegada al mundo el bebé comienza ha relacionarse con el medio por la necesidad acuciante que tiene de sobrevivir y de restaurar la unicidad perdida, la sensación de total completud que tenía en el seno materno. Para esto necesita imprescindiblemente de un adulto que se ocupe de él.


El adulto que lo acompañe será el que significará adecuadamente o no las señales que este bebé lanza al entorno "maternante" (por no estar limitado a su madre biológica), en espera de la satisfacción de sus necesidades.


Dice Didier Anzieu,..." no sólo necesita de los cuidados de este entrono maternante sino también emitir, en relación con este entorno, las señales susceptibles de desencadenar y afinar estos cuidados, explorar el entorno físico en busca de los estímulos necesarios para ejercer sus potencialidades y activar su desarrollo sensomotor."
Las posibilidades que le brinde este adulto al bebé, de "hacer", de "expresarse", harán factible que se establezca la sensación de ser "capaz de", inicio de una alta autoestima. Por ejemplo a pocos instantes de nacido el bebé es "capaz de" buscar el pezón y succionar, reflejo que se ha instaurado y ejercitado desde el vientre materno.
Podemos ver, claramente, a través de ecografías, como el feto se succiona el pulgar y es capaz de tragar pequeñas cantidades de líquido amniótico como ejercitación para la deglución futura. Un bebé un poquito mayor es capaz de, si damos lugar a ello, colaborar durante el cambiado acercando su mano, dejándonos tomar su pie para pasar una media con delicadeza y armonía en los movimientos, sin tironeos ni tensiones.

¿Cómo se comunica un bebé con un adulto?

Sabemos que el niño muy pequeño está limitado en sus desplazamientos y en la autonomía, dependiendo del adulto, pero simultáneamente para relacionarse con este... dice Myrtha Chokler " está equipado de un riquísimo repertorio de comportamientos que lo ligan al adulto para lograr las respuestas a sus demandas. En los avatares de estas primeras interacciones, en la manera de apaciguamiento, de envoltura y sostén, asfixia o seguridad, temor o consuelo que le provean, su rigidez o flexibilidad estarán en la base de la construcción de las matrices afectivas, relacionales y sociales".
Es a través de la forma en que el adulto sostiene, cambia y transporta al bebé que éste recobra la contención perdida y la calma proporcionándole estímulos continuos que le provocan sensaciones primero y percepciones después, necesarias en la construcción de su esquema corporal y de la imagen de sí.


Dice Didier Anzieu ¨ con ocasión de la lactancia y de los cuidados... " El niño adquiere la percepción de la piel como superficie, por las experiencias de contacto de su cuerpo con el cuerpo de la madre y dentro del cuadro de una relación aseguradora de apego con ella... " "...Se le tiene en brazos, estrechado por el cuerpo de la madre cuyo calor, olor y movimientos, siente, se siente llevado, manipulado, frotado, lavado, acariciado y todo ello acompañado generalmente de un baño de palabras y de canturreos... ".
Si nos detenemos en la función de la piel y la importancia de esta en la conformación del aparato psíquico no podemos dejar de considerar lo relevante que pasa a ser todo lo referente a los cuidados del entorno maternante, los contactos piel a piel, la calidad de los mismos y el especial interés por hacerlo con atención y detenimiento, con delicadeza y dulzura, prevaleciendo la importancia del sostén corporal.

¿Cómo influyen los adultos en el bebé?

Es fundamental entonces considerar, que si tenemos presente que el niño al nacer tiene un YO rudimentario que es eminentemente corporal, tanto nuestras interacciones como intervenciones, de adultos acompañantes, son decisivas. Pues somos nosotros los que iremos organizando sus expresiones a partir de nuestras respuestas.

Si el cuerpo con sus movimientos quiere "decirnos algo" debemos tratar de "leerlo". A partir de allí comenzaremos a establecer un diálogo corporal, gestual que poco a poco se irá organizando, estableciendo pautas de comunicación no verbal entre la mamá y el bebé que se profundizarán y complejizarán en el transcurso de su desarrollo. Siendo fundamental hacerlo desde las interacciones más tempranas con el niño, pues junto con la modalidad que tengan se irán instaurando, lo que ya he mencionado, matrices emocionales y relacionales, y también las matrices de aprendizajes futuros.


Esto nos lleva a pensar sobre permitir, facilitar, favorecer el lenguaje corporal y gestual. Aquí se nos hace innegable la importancia que tiene en el desarrollo de este bebé como persona, en la estructuración de su aparato psíquico, el Vínculo de Apego y el Desarrollo Postural Autónomo. A través de esta conjunción indispensable es que el bebé realmente se sentirá seguro, capaz de..., el sostén afectivo y la libertad en los movimientos le permitirán expresarse, al poder elegir, tomar, buscar, experimentar, decidir, comprobar, colaborar, participar espontáneamente en cada uno de los momentos de vigilia, tanto en los de la interacción con el adulto, comida, higiene y vestido, como en los de actividad de juego autónomo. Sostiene Bernard Aucouturier "del placer de actuar al placer de pensar basándonos en una educación que priorice la creatividad".

¿Qué debo hacer para facilitar su lenguaje corporal?

Si pensamos que el bebé puede decirnos algo a través de sus movimientos, nos estaríamos contradiciendo por ejemplo, si lo sentáramos largos períodos en un bebesit, sin posibilidad de manifestarse. El bebé, así semisentado, sólo podría expresarse a medias o bien manifestaría sus incomodidades y necesidades llorando y gritando. Pues es la expresividad motriz su forma de darse a conocer en el mundo y por esto debemos tener presente la importancia del movimiento a tan temprana edad.


Para facilitar entonces su lenguaje corporal se debe disponer de un espacio seguro y firme, porque de ser mullido se hunden sus talones y no logra un verdadero apoyo.

¿Qué debo hacer durante los primeros meses?

En los primeros meses podremos ubicar al bebé en la cuna sobre un colchón firme y a partir del 3ro. o 4to. mes sobre el piso, comenzando con la posición boca arriba (decúbito dorsal). De esta forma tendrá la posibilidad expresarse mejor ya que podrá mover sus extremidades libremente y de esta forma comenzar un proceso de fortalecimiento y ejercitación necesario en esta etapa tan temprana de desarrollo. Esta posición también estimulará su visión ya que podrá rotar su cabecita para ver todo el medio que lo rodea. De otra forma solo vería una sola porción del espacio circundante ya que no podrá mover su cabeza por sus propios medios y se perderá la capacidad de "explorar" su propio espacio.

¿Cuáles son los beneficios para el bebé?

Todo este fortalecimiento y ejercitación que se le facilita se manifestará en sus músculos y articulaciones, en el movimiento de ambas cinturas (escapular y pélvica) en la capacidad de adquisición, por la acción constante primero sobre su cuerpo y luego sobre los objetos de su entorno y también en la coordinación óculo manual. Procesos para un correcto desarrollo postural autónomo.


Cuando hablamos de desarrollo postural autónomo nos referimos a la adquisición de cada una de las posturas a su tiempo y ritmo, evolucionando de decúbito dorsal a ventral, girando y luego rolando (darse vuelta), reptando, pasando a cuadrupedia (gatear), a posición de sentado y progresivamente arribando a la posición parado hasta acceder a la marcha.

¿Cuál es el rol del adulto acompañante?

Es imprescindible entonces ahondar en "el rol" del adulto segurizante, la observación que de este bebé haga, la forma y estilo de sus interacciones en los momentos de rutina, consuelo, acunado, sostén corporal y la importancia que le otorgue a la competencia del bebé desde el mismo momento del nacimiento, serán decisivas.
El conocimiento, por parte del adulto, de la importancia que tiene para el bebé realizar procesos internos donde por suma cuantitativa arribe al cambio cualitativo (a través de la exploración, experimentación, ejercitación, comprobación y afianzamiento de las características, cualidades y funciones de los objetos como de las propias y las de su entorno) tanto en el área motora como en la del lenguaje, en sus relaciones interpersonales y en el despliegue de sus habilidades, es esencial en el proceso del desarrollo para que sea en forma integral y armónica. Factores indispensables en la construcción de una personalidad sana y segura con una autoestima fuerte, producto de interacciones positivas con su entorno maternante. Y para esto es fundamental la observación, el seguimiento, el relevamiento de indicios y su análisis, tanto como la intervención oportuna. Con esto último me refiero a tener presente la importancia de no invadir u obstruir, avasallando y por ende interrumpiendo el proceso de apropiación y conocimiento, en curso.
El rol de este adulto acompañante estará marcado entonces, por el respeto esencial hacia las necesidades, inclinaciones, preferencias, tiempos, ritmos, formas de relacionarse y actuar sobre el mundo que lo rodea.

 
Un adulto que deberá ser previsible, al anticiparle a su bebé con la palabra lo que va a hacer tanto cuando lo vaya a cambiar, como al alimentarlo o prepararlo para descansar, un adulto capaz de esperar y de no irrumpir, de observar antes de dar por terminado un momento de juego. Un adulto atento e incondicional donde pueda encontrar consuelo y ayuda cuando la necesite, que lo valore por lo que es y por lo que expresa y que sea capaz de ver los mensajes que este bebé manifiesta en su accionar, con sus movimientos, gestos, sonidos y vocalizaciones preverbales.


Él se merece todo nuestro esfuerzo por aprender a ayudarlo a ser, a desplegar todas sus habilidades e intereses, para poder elegir y decidir actuando en armonía con él mismo y los otros, para convertirse en una persona plena y feliz.

¿Cómo se siente el bebé después de nacer?

Un bebé necesita recuperar la sensación de unidad que ha perdido al nacer. En los primeros tiempos está internamente desorganizado, su aparato psíquico está en formación por lo que no cuenta con representaciones mentales para mantener la calma ante situaciones y sensaciones que lo perturban. Por ejemplo cuando un bebé tiene hambre lo acecha el dolor y la desesperación porque no tiene los medios para imaginar la solución, ni tampoco puede por sus propios medios satisfacer su necesidad.


Por esta razón lanza señales al mundo que lo rodea llorando, gritando, manifestando con la rigidez y crispación de sus músculos la imperiosa necesidad de recuperar la calma, la unidad, la sensación de plenitud, que arribará cuando sacie su hambre. Es entonces fundamental cómo reacciona el medio que ha recibido a este bebé ya que ahora depende de otro que lo cuide.

¿Cuál es el rol de los adultos?

En el útero el bebé se encontraba protegido, sostenido, cuidado por el líquido amniótico, estaba acompañado por el cordón, la placenta, las paredes del útero. De todas estas partes sólo él perdurará en el nuevo mundo. Es entonces indispensable que las funciones que cumplían éstas, ahora sean desempeñadas por los adultos que reciben al niño. Por eso debemos reparar en las formas en que se llevan a cabo. No es lo mismo cumplirlas desde el acercarles los aspectos materiales como ropa y comida sino cómo hacer de estos aspectos materiales algo mucho más profundo, como es la función de sostén, protección, alimentación y abrigo.


La forma y la calidad de estas funciones son fundamentales en el establecimiento de las matrices relacionales, afectivas y de aprendizaje, huellas que permanecerán por siempre y que regirán la manera de apropiarse y de manejarse con los otros durante toda su vida.
Es por esto que debemos saber, que el sostén apropiado debe brindarse para bienestar y seguridad del niño ahora y para su futuro como persona. Será indispensable que pueda contar con un adulto confiable y predecible que le anticipe con su palabra y con sus gestos que es lo que va a hacerle y que le está haciendo.

¿Cómo se debe tratar a un bebé?

Importante es la manera en que se lo manipula y se lo traslada, sosteniéndolo con dulzura pero con firmeza, trasmitiendo seguridad de parte de quien debe sostener. Es determinante el estilo, la rutina en los momentos de cambiado donde predomine la mirada, la escucha, el sostén tanto desde lo material del cambiador como de los brazos que transportan y manipulan a este bebé con sumo cuidado, sabiendo de las sensaciones propioceptivas e interoceptivas que siente este niño y de los desequilibrios constantes que a nivel interno le provocan inestabilidad e inseguridad.

Imaginemos por un momento, que no pudiendo oponer resistencia ni manifestar nuestro desagrado nos subieran intempestivamente a una montaña rusa que inmediatamente bajara a gran velocidad, girara repetidas veces sin poder hacer nada al respecto. Seguramente internamente nos sentiríamos muy desorganizados espacialmente y por ende tuviéramos sensaciones de mareo y de ahogo y muchísimas ganas de que alguien parara esta maquinaria.


Un bebé que recibe cambios rápidos por parte de quien le proporciona los cuidados cotidianos está violentando su estabilidad interna provocándole desequilibrio, angustia y sentimientos de pérdida y desgarramiento, ya que el no sabe que esto es momentáneo y siente que se cae en el vacío infinito, que se desgarra porque sus segmentos corporales son tomados con descuido sin tener la precaución de que no pierda la sensación de unidad corporal a través del sostén corporal y vincular.

¿Qué le debo transmitir y ofrecer a un bebé?

Todo lo que le proporcionamos en el acompañamiento de su desarrollo quedará registrado a nivel inconsciente, como marcas indelebles a nivel psíquico. Es función de nuestro rol reasegurarlo, envolverlo con nuestro afecto y cuidados cotidianos sabiendo que nuestras acciones, dejarán huellas en su devenir como persona. Nuestra función es la de proporcionarle al niño la sensación de unidad que ha perdido al nacer y la posibilidad de facilitarle un medio estimulante para desplegar sus capacidades en potencia con las que ha venido equipado.

De 3 a 6 meses

A partir de los 3 meses, cuando el bebé ya comió y durmió y está relajado, podemos recostarlo boca arriba sobre una mantita en el piso. La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda que los bebés duerman boca arriba para prevenir la muerta súbita y también es importante porque tienen el mundo frente a sus ojos. Esta postura permite que el bebé desde muy temprana edad, ejercite los músculos y articulaciones de ambos lados, de manera armónica, sin tensión y posibilitándole el uso de las manos para la manipulación desde muy pequeñito. Por ej.: Tomar, atraer a su boca, chupar, agarrar con ambas manos, agitar elementos livianos y de tamaño apropiado, por ejemplo pañuelos, que de caérsele encima no lo cubran y se asuste.


Desde aquí estamos favoreciendo a que comience a realizar acciones que más tarde se irán repitiendo intencionalmente hasta convertirse en la base de los primeros juegos. Estos momentos de juego son privilegiados, son lo mismo que para un investigador la técnica que desarrolla en su laboratorio. Es por ello que debemos ser prudentes y no interrumpir abruptamente estas actividades.


El niño en el juego elabora, deduce, investiga, compara, elige, prueba, se equivoca, vuelve a comenzar y en ello está el placer de lograr su cometido al mismo tiempo que puede canalizar la descarga de tensión y el exceso de vitalidad.


Si los objetos y juguetes que le hemos dado han estado próximos a él, ha podido elegir de entre ellos los que más se ajustaban a sus intereses y esto es realmente importante en su desarrollo.

De 6 a 12 meses

Después de mucha ejercitación, aproximadamente a los 6 ó 7 meses, algunos antes y otros un poco después (esto no es lo importante sino la calidad de cómo lo logra), podrá girar y pasar a estar boca abajo. Continúa agudizando las formas de exploración e investigación conocidas y prueba nuevas, golpea los objetos unos contra otros o contra el piso.
Luego comienza a desplazarse, reptando, girando, rolando o gateando, por el espacio que le hayamos preparado, el de su cuarto, por ejemplo, o bien el de la sala del jardín maternal. Ahora sí podemos ofrecerle elementos que rueden y que se desplacen, porque él podrá ir en su búsqueda y no dependerá de los adultos para recuperarlos.


Es importante responder "¡acá está!,"en el juego del cucú, porque el bebé en esta etapa está reafirmando que él existe y necesita que le respondamos su juego. También tiran objetos y esperan o piden que se los devolvamos y es importante que así lo hagamos.
Es oportuno siempre ofrecerles objetos y juguetes de líneas simples, colores, texturas y tamaños variados y en cantidad suficiente para poder operar mentalmente con ellos. Ofrecerle elementos con los cuales él solo pueda luego construir o armar el juego o juguete. Es como acercarle un trozo de madera al artesano y que él comience a trabajar hasta darle la forma y la utilidad que quiere o necesita.

De 12 a 24 meses

A medida que el bebé avanza en el desarrollo postural se abren más posibilidades de conocer y nuevas formas de jugar. Cuando logra estar de pie, alrededor de los 14 meses, más o menos, construye torres y las derriba, primero de pocos elementos y luego va sumando. Aparece la necesidad de arrastrar, llevar y traer, trasladar, así como él lo hace con su propio cuerpo.


En esta etapa es muy común ver que los niños juegan más con la caja del regalo que con el regalo mismo y es porque está relacionado con sus vivencias biológicas, está realizando con los objetos lo que le pasa con su cuerpo, siente que se llena y se vacía, está reafirmando su sensación de un todo, de un cuerpo.


Mete juguetes y objetos unos dentro de otros o partes de su cuerpo dentro de ellos y prueba a colocar uno o más objetos dentro.

De 2 a 4 años

Alrededor de los 2 años comienzan los juegos simbólicos, el jugar al "como si...", donde en las niñas predominan los juegos de envolturas, de disfraces y en los niños los de héroes y bandidos, con sus respectivos accesorios.

De 4 a 6 años

Alrededor de los 4 ó 5 años el juego está en su máxima expresión. Desarrolla secuencias cada vez más largas de jugar al "como si...", donde vuelca vivencias, miedos, aprendizajes, prueba y se equivoca sin culpabilidad, disfruta de estos momentos totalmente compenetrado y si el adulto interviene sin que el niño lo requiera, el juego termina al verse descubierto, perdiendo la concentración y la función en sí misma de ser, el juego, un regulador de la adaptación a la realidad.

De más de 6 años

A partir de los 6 ó 7 años aproximadamente, el niño incursiona en los juegos reglados donde asume las reglas del mundo adulto de manera lúdica, podrá equivocarse y volverlo a intentar e ir adaptándose a las normas.

Es muy importante la seguridad, la organización y el orden de los espacios y las rutinas, junto con la anticipación y previsibilidad que le proveerá un adulto atento, confiable y seguro para el niño, que le brinde afecto con empatía, respondiendo adecuadamente a las demandas, biológicas, afectivas y de sostén.


Durante el juego el niño, libremente internaliza y se adapta al entorno en el cual vive. Nos permite ver, si observamos sus acciones, como evoluciona en su desarrollo, por la complejidad progresiva que irá adquiriendo su juego.

¿Qué es la estimulación temprana en niños sanos?

Hoy en día, sabemos que nuestro bebé nace con un gran potencial y que está en las manos de sus padres el aprovechar de esa oportunidad en el proceso de maduración del bebé, para que este potencial se desarrolle al máximo de la forma más adecuada y divertida. La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas, y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial. Se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años, con el objetivo de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, evitar estados no deseados en el desarrollo y ayudar a los padres con eficacia y autonomía en el cuidado y desarrollo del infante.
La estimulación temprana en niños sanos desde ningún punto de vista es una terapia ni un método de enseñanza formal.


Los niños desde que nacen reciben estímulos externos al interactuar con otras personas y con su entorno. Cuando estimulamos a nuestros bebés les estamos presentando diferentes oportunidades para explorar, adquirir destrezas y habilidades de una manera natural y entender lo que sucede a su alrededor.

¿Cómo funciona la estimulación temprana en niños sanos?

Cada etapa de desarrollo necesita de diferentes estímulos que se relacionan directamente a lo que está sucediendo en el desarrollo individual de cada niño. Es muy importante respetar este desarrollo individual sin hacer comparaciones o presionar al niño. El objetivo de la estimulación no es acelerar el desarrollo, forzando al niño a lograr metas que no está preparado para cumplir, sino el reconocer y motivar el potencial de cada niño en particular y presentarle retos y actividades adecuadas que fortalezcan su auto-estima, iniciativa y aprendizaje.


Las investigaciones médicas han avanzado muchísimo y, hoy, sabemos mucho más sobre el desarrollo del cerebro infantil y la importancia que tienen los primeros años de vida. Estamos totalmente seguros que la estimulación que un niño recibe durante sus primeros años constituye la base sobre la cual se dará su desarrollo posterior. ¿Cómo no aprovechar de estos momentos?

Factores importantes para estimular adecuadamente

La estimulación temprana es una manera de potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de nuestros hijos, pero al mismo tiempo se debe respetar el desarrollo individual y la predisposición del bebé. Al inicio las actividades se enfocan en reforzar el vínculo emocional, masajes y estímulos sensoriales, respetando el desarrollo natural del bebé, y el instinto natural de sus padres. Luego se inician actividades de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje. Es muy importante cuidar y proteger la iniciativa, la independencia y el autoestima del niño durante todo su proceso de aprendizaje. Al mismo tiempo vale la pena tomar en cuenta factores importantes para lograr aprovechar los estímulos adecuados a los cuales nuestros hijos pueden estar expuestos.

Cada niño es diferente

Todos los niños NO son iguales, cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo. Su desarrollo individual depende de la maduración del sistema nervioso.

Parámetros de desarrollo del niño

Es importante entender los parámetros de desarrollo pero es más importante todavía entender que estos son bastante amplios y que su desarrollo depende de varios factores. Al reconocer el patrón de desarrollo general, podemos utilizarlo como una guía para presentarle al bebé los estímulos y actividades adecuados.

No forzar al niño

La estimulación debe ser una experiencia positiva. No se debe forzar al niño a hacer ninguna actividad. Tenemos que aprender a “leer” lo que nuestros hijos sienten en ese momento.

Jugar con el niño

La única forma que el niño aprende durante esta primera etapa es si está predispuesto a aprender y asimilar nueva información, es decir jugando. El juego es la mejor manera de estimular a un niño. Además es importante que el niño este bien comido que haya hecho su siesta y se sienta cómodo. Los padres van aprendiendo a leer el comportamiento de su bebé y a respetar sus necesidades.

¿Por qué es importante que juegues con tu bebé?

Porque es fundamental en el desarrollo cerebral del pequeño. Si bien nacen con su cerebro ya conformado, este debe madurar e ir adquiriendo mayores habilidades, que lo ayudarán en el proceso de aprendizaje.


Es jugando con tu bebé que colaborarás en el y la maduración de cada una de las áreas que conforman su cerebro. Cuando los niños juegan desarrollan su memoria, mejoran el lenguaje y entablan relaciones sociales. Por ello, a continuación te recomendamos algunos juegos para que te diviertas con tu hijo, los que colaborarán a estimular su desarrollo.

Bebés de 1 a 2 meses

Al presentarle distintas sensaciones, ya sean táctiles, olfativas, visuales, o formas y texturas, se activa su cerebro y comienza a adquirir conocimientos.

Sonajero

Favorece la estimulación auditiva y táctil del bebé. Preferentemente, debe ser en colores llamativos como rojo, blanco y negro. Si tiene cascabeles que suenen cuando se lo mueve o el bebé los toma entre sus manos, mejor. El sonido tiene que ser suave, para que le proporcione calma y bienestar.


En el primer mes el bebé no podrá hacer sonar el sonajero, por lo que te recomendamos que se lo des para que lo agarre y, suavemente, colabores con él para agitarlo. Así interiorizará que siempre que mueve la mano y sostenga el sonajero, éste sonará. De este modo asociará sonidos y objetos, comenzando a coordinar los sentidos del oído y la vista.

Gimnasio o manta didáctica

Estos juguetes son ideales para estimular la visión y el tacto. Tanto uno como el otro vienen en colores fuertes, con diferentes formas y texturas. El gimnasio, además, ofrece la posibilidad de ir sumando juguetes, los que cuelgan sobre la cabeza del bebé.

Móviles

Los móviles resultan también perfectos para este período, ya que al estar colocados, permanentemente, sobre la cuna estimulan la visión. Es recomendable que estén hechos con colores fuertes y representando formas geométricas, las que ayudarán a que aprenda a reconocer dichas figuras, estimulando su desarrollo intelectual.

Diversión a la hora del baño

Los juguetes elegidos a la hora del baño deben ser de colores llamativos. Una buena idea para cuando bañes a tu niño, es colocarte un guante de textura suave, que tenga la forma de algún animalito y colores estridentes. Mientras lo enjabonas, prueba darle masajes en cada una de sus extremidades. De este modo, estimularás su piel y le otorgarás más fuerza a los músculos. Lo mismo puedes hacer en su pecho y espalda.

Bebés de 3 a 4 meses

Durante este lapso la recomendación es buscar actividades que favorezcan los movimientos del bebé, para así, entre otras cosas, fortalecer sus músculos.

Títeres

Se pueden utilizar para jugar con él. Colocarlo en la mano y moverla hacia los lados, mostrarle los colores, su forma y hablar a través de él diciéndole palabras de aliento, contando cuentos que involucren a su familiar, resaltar siempre el amor que los padres sienten por él.

Juegos con las manos

Permite que el bebé tome tu dedos e intenta levantarlo suavemente de sus brazos, de ésta forma va dando fuerza a sus músculos.

Llaveros o juguetes circulares

Los juegos con llaves o los de forma circular, con objetos colgando, al estilo de un gran llavero, les encantan a esta edad y son excelentes para que el bebé desarrolle su sentido del tacto. Tenderá a llevárselo a la boca porque la textura juega un rol importante. Es a través de su boca que experimenta sensaciones que le posibilitan conocer e identificar texturas, sabores y consistencias.

Bebés de 5 a 7 meses

En esta etapa verás que tu hijo muestra grandes avances. La columna vertebral y los músculos del cuello están fortalecidos y sus movimientos son cada vez más seguros. Aumenta el desarrollo de los sentidos, sobre todo la visión y el oído.

Sonajero

A los 5 meses tu bebé descubre que el sonido del sonajero lo provoca él, al agitarlo con sus manitos. Por lo tanto, verás que cada vez que pueda lo hará sonar.

Escondidas con objetos

Entre los 6 y los 7 meses se dará cuenta de que los objetos existen aunque no los pueda ver. Será muy divertido que juegues con tu hijo a esconder sus juguetes para que él pueda encontrarlos, por ejemplo, detrás de un almohadón. De este modo, comenzará también a saber que sus padres pueden irse, pero que luego regresan.

Repetición

Los juegos deben repetirse, pues tu hijo nunca se cansará. Al contrario, disfrutará más si este se repite una y otra vez. Además, como su memoria ha mejorado, recordará lo vivido anteriormente en el juego y puede anticipar lo que sucederá.

Espejos

Deberá ser de plástico. Lo interesante, y divertido para el bebé, es que aprende a reconocerse a sí mismo.

Piezas blandas

Las pelotas y las piezas blandas, de colores vivos y geometrías varias, le servirán para aprender a diferenciar colores y formas. También para mejorar la coordinación entre el tacto y vista.

Jugando en el piso

Los colchoncitos y actividades que le permitan jugar en el suelo no deben faltar en la agenda lúdica de tu niño, ya que le permitirán moverse libremente, al tiempo que estimulan su capacidad motriz, el tacto, la vista y el oído.

Libros

Comienza a mostrarle libros de goma o de plásticos sin PVC, suaves, con diferentes texturas, figuras y colores. Le ayudarán a mejorar el sentido del tacto y la coordinación entre las dos manos y por ende su desarrollo cerebral.

Gimnasio

Pone al bebé sobre el gimnasio o la manta didáctica y déjale juguetes para que pueda tomarlos, patearlos y hacerlos sonar. Esto favorecerá su desarrollo visual y auditivo; además de permitirle comenzar a sentarse por sí solo.

Bebés de 8 a 12 meses

En esta etapa los niños comienzan a gatear, sentarse solos, desplazarse y alcanzar los objetos que llamen su atención. Tienen mayor control sobre su propio cuerpo.

Figuras geométricas

Entrégale a tu niño cubos, triángulos, rectángulos y pelotas de gomaespuma o plástico blando, para que no se lastime. Esto lo ayudará a desarrollar su creatividad construyendo formas y figuras.

Juegos de encastre

Deja que el bebé identifique las figuras por su forma y color. Incentívalo a colocar sobre el tablero la correspondiente en cada una de ellas.

Aire libre

En esta instancia es fundamental que tu hijo interactúe con la naturaleza, corra sobre el césped o toque la arena. Vivir sensaciones diferentes a las que acontecen en su casa será una experiencia muy saludable para él. Dale el espacio para que juegue solo, de ese modo favorecerás su independencia.
 

PIRAMIDE NUTRICIONAL/ALIMENTICIA




 


oati