INFANCIA


LA INFANCIA

Es la etapa comprendida entre el nacimiento y los seis o siete años.

Desarrollo físico y motor: El neonato pesa normalmente entre 2.5 a 3 kgs y tiene una estatura promedio de 0.50 m. Tiene una cabeza desproporcionada en relación con su cuerpo y duerme la mayor parte del tiempo. Pero no es un ser completamente pasivo ya que gradualmente va reaccionando a la variedad e intensidad de los estímulos de su nuevo ambiente.

  • Aparecen los primeros actos reflejos:
  • i. Succión del pecho materno
  • ii. Contracción pupilar.
  • iii. Reacción ante sonidos fuertes y ante diversos sabores.
  • Realiza movimientos espontáneos e indiferenciados:
  • i. Agita y retuerce su cuerpo
  • ii. Mueve los brazos y piernas (pedalea)
  • Reacciones emocionales indiscriminadas de agitación y excitación que acompañan a los movimientos espontáneos y que se producen ante estímulos agradables o desagradables.
  • En el desarrollo motor observamos lo siguiente:
  • o A las 15 semanas: Puede coger un objeto perfectamente.
  • o A las 25 semanas: Se sienta solo.
  • o A las 45 semanas: Gatea
  • o A los 15 meses: Ya camina solo.
  • o A los 2 años: Sube las escaleras solo.
  • o A los 3 años: Corre de una manera más uniforme, puede lavarse y secarse las manos solo, alimentarse con una cuchara sin ensuciar demasiado, ir al baño, responder a instrucciones.

Desarrollo cognoscitivo: Según Piaget, el infante, hasta los 6 o 7 años, pasa por los siguientes periodos de desarrollo de la inteligencia:

1. Periodo de inteligencia senso - motora: El infante se interesa en ejercitar sus órganos sensoriales, sus movimientos y su lenguaje que le van permitiendo el ir afrontando determinados problemas. Así, entre los 5 y 9 meses, el bebé moverá su sonaja para escuchar el ruido.

2. Periodo de la inteligencia concreta:

A. Fase del pensamiento simbólico (2 - 4 años) Aquí el niño lleva a cabo sus primeros tentativos relativamente desorganizados e inciertos de tomar contacto con el mundo nuevo y desconocido de los símbolos. Comienza la adquisición sistemática del lenguaje gracias a la aparición de una función simbólica que se manifiesta también en los juegos imaginativos. Por ejemplo, el niño que le regalaron una pelota grande y de colores que está colocada como un adorno. Sus hermanos salen a jugar (sin llevar la pelota de siempre, sucia y pequeña) y le dicen al niño que traiga la pelota; él llevará la que está de adorno porque para él no hay más pelota que la que le regalaron.

B. Fase del pensamiento intuitivo (4 - 7 años) Se basa en los datos perceptivos. Así dos vasos llenos de la misma cantidad de bolitas, el niño dirá que hay más en el vaso largo. En este periodo el desarrollo del niño va consiguiendo estabilidad poco a poco, esto lo consigue creando una estructura llamada agrupación. El niño comienza a razonar y a realizar operaciones lógicas de modo concreto y sobre cosas manipulables. Encuentra caminos diversos para llegar al mismo punto (sabe armar rompecabezas).

En la infancia se produce el egocentrismo, es decir, todo gira entorno al "yo" del infante y es incapaz de distinguir entre su propio punto de vista y el de los demás. También en este periodo predomina el juego y la fantasía, por lo que el infante gusta de cuentos, fábulas y leyendas. Mediante su exaltada fantasía dota de vida a los objetos y se crea un mundo psicológico especial.

Desarrollo afectivo, sexual y social: Se distinguen tres fases:

Fase oral: El niño nace preparado a conservar la vida mamando, y mientras se nutre tiene las primeras relaciones con los demás, creando de este modo un nexo entre afecto y nutricióny entre necesidad de los otros y actividad oral. El niño llevará - para experimentar y comunicar con los demás: todo a la boca, (siente placer).

La relación oral incluye la comunicación a través del tacto, el olor, la posición del cuerpo, el calor, los nexos visuales, el rostro de la madre, etc.

Esta etapa se supera, pero siempre nos quedan rezagos tales como mascar chicle, fumar, llevar objetos a la boca.

Hay casos en que no se supera esta etapa, entonces tenemos el carácter oral como el sujeto totalmente dependiente e inseguro.

Fase anal: Se denomina así porque el niño ya comienza a controlar sus esfínteres y obtiene un placer reteniendo los movimientos intestinales que estimulaban la mucosa anal.

Hay que tener en cuenta que el efectivo control de la defecación se alcanza sólo luego que ha sido posible el control muscular a través de la maduración de los rasgos nerviosos de la médula espinal. Por tanto una educaciónprematura a la limpieza lleva a fijar a la persona en el carácter anal; por ejemplo: El avaro. El coleccionar objetos es un rezago de analidad.

Fase elíptica: El infante desarrolla un intenso amor por el progenitor del sexo opuesto. El niño se apega a la madre y la niña al padre.

El niño es posesivo, de aquí que el padre es sentido un intruso y un rival (complejo de edipo). En esta rivalidad frente al padre, el niño teme ser destruido por el padre (complejo de castración). Al mismo tiempo nace una angustia en el niño o por el temor confirmado de poder ser destruido por el padre o por su hostilidad frente a un padre que, pese a todo, lo quiere (sentimiento de culpa). Finalmente el niño descubre que para llegar a poseer a su madre tiene que llegar a ser todo un hombre como su padre (principio de identificación). Aquí es cuando el niño comienza a interiorizar las normas de los padres conformándose el "super yo". Analógicamente se llega a la identificación de la niña con su madre.

La mayoría de los problemas en las etapas posteriores tienen su origen en un Edipo no resuelto. Son manifestaciones de una fijación en esta etapa cuando hay falta de identificación con su propio sexo. Concluimos afirmando que, en esta etapa, el niño aprende a ser varón y la niña a ser mujer

 PROCESOS DE SOCIALIZACIÓN

 Al nacer, el niño se encuentra totalmente indefenso; necesita del adulto para sobrevivir. Tiene respuestas emocionales poco específicas y diferenciadas. Durante las primeras semanas, su actividad va a ser exclusivamente sensomotora, sin poder representarse mentalmente el mundo físico y social que le rodea.

            Sin embargo, posee grandes capacidades perceptivas y de aprendizaje y está preorientado socialmente. Podríamos decir que nacemos con una predisposición innata para la sociabilidad, entendiendo esta como una actitud vital, positiva, abierta y dinámica para vivir en sociedad.

            Por una parte, el niño  manifiesta preferencia por los estímulos que de alguna manera pueden catalogarse de sociales (la cara, la voz humana, la temperatura y tacto del cuerpo). Por otra parte el bebé parece sentir una necesidad primaria de crear vínculos afectivos con los miembros de su propia especie. El niño, desde su nacimiento, es un activo buscador de estímulos sociales.

            Estos vínculos van a ser la base afectiva y social para que a lo largo de la infancia y de la adolescencia, el niño pueda ir adquiriendo todos aquellos saberes y habilidades que le van a caracterizar como adulto. A este proceso de adquisición se le denomina Proceso de Socialización.

   Durante la infancia, los niños se irán identificando con los adultos y conseguirán interiorizar y apropiarse del significado que tiene las normas y reglas sociales. La interiorización se consigue gracias al establecimiento de sólidos vínculos afectivos que actúan como vías de paso a la comprensión de esas normas y reglas. La generalización,  cuando el niño se da cuenta de que las normas que son válidas para el contexto familiar lo son también para otros contextos.

En la adolescencia, los jóvenes empiezan a introducirse en una serie de roles propios de la vida adulta y social del grupo al que pertenecen. Así, los procesos de socialización se relacionan con la división del trabajo, con la diversidad profesional y con los intereses culturales y personales, entre otros.

 CONTEXTOS DE SOCIALIZACIÓN

 La Familia, es la unidad o sistema primario de socialización, principalmente en los dos primeros años de vida. Se trata de un contexto abierto en continuo cambio.

 Otros adultos, otras instituciones que actualmente constituyen otras instancias de socialización para el niño a edad temprana: profesores, monitores, parientes, canguros... La socialización se ejerce, en consecuencia, en dos direcciones: una vertical, la que corresponde a las relaciones jerarquizadas y que tienen una dimensión formal -con los adultos- y otra horizontal, con interacciones más espontáneas y que tiene una dimensión informal - las relaciones entre iguales -.

 Los medios de Comunicación. Constituyen un agente socializador  que inculcan normas, ofrecen modelos, dan versiones y visiones del mundo, y están cada vez más presentes en todos y cada uno de los contextos educativos que influyen en el desarrollo social del niño.

LOS PROCESOS DE SOCIALIZACIÓN

 Consideramos el desarrollo social como un proceso de adquisición progresivo de conductas, hábitos, normas y reglas, y actitudes sociales por parte de los miembros más jóvenes de la sociedad con el fin de integrarse en ella.

            Diversos autores coinciden en señalar tres procesos básicos de socialización que son necesariamente independientes:

Adquisición de conductas prosociales. Desarrollo de la ética social. Este proceso implica la interiorización progresiva de razones, creencias, normas y valores propios de la cultura de referencia.

 Adquisición de conocimientos y habilidades sociales. Desarrollo cognitivo-social.

 Adquisición de actitudes de sociabilidad. Desarrollo afectivo-social.

 EVOLUCIÓN DEL DESARROLLO SOCIAL

 DESARROLLO SOCIAL EN LOS DOS PRIMEROS AÑOS

 La figura de apego influirá de modo decisivo en el desarrollo social del niño durante los dos primeros años. El niño aprenderá a comunicarse con los demás a través de formas y sistemas de comunicación que aumentarán en complejidad y simbolismo social.

            La unión afectiva es  la base de la conducta prosocial. El niño aprende a vivenciar el estado emocional del otro, a reconocerlo y a ajustar su conducta para mantener el carácter positivo de esas vivencias. Se desarrollarán en él sentimientos de empatía y se interiorizarán progresivamente las sensaciones de autosatisfacción que produce la adquisición y el seguimiento de patrones de comunicación y patrones sociales que transmite el contexto social y afectivo.

El niño irá tomando conocimiento de sí mismo en relación con su contexto social más próximo.

  • Empezará a diferenciarse y a diferenciar a propios y a extraños.
  • Llegará a establecer la permanencia de objetos y personas.
  • Irá interiorizando sentimientos de sociabilidad como la empatía, y la discriminación

 DESARROLLO SOCIAL DE LOS 2 A LOS 6 AÑOS

Un período de grandes transformaciones

El niño, a esta edad, empieza a representar un papel social que le exige el respeto y seguimiento de reglas y normas que empiezan, apenas, a ser interiorizadas pero que aún están lejos de ser comprendidas. El niño desempeña este papel no sin que surjan conflictos afectivos. La calidad de su integración en el sistema social dependerá, en buena parte, de la correcta resolución de estos conflictos afectivos (cambios en el número de miembros de la familia, mayor número de  exigencias de control de su conducta, otras interacciones...).

El niño adquirirá nuevas competencias y habilidades sociales y comunicativas:

Motoras. Por ejemplo la locomoción y la motricidad fina.

Cognitivas. Desarrollará esquemas de conocimiento y pensamiento simbólico Lingüísticas. Adquirirá de forma progresiva el lenguaje como instrumento de mediación social y comunicación.

 Estas nuevas competencias van a permitirle un cierto grado de autonomía, una mayor comprensión de la realidad, así como también favorecerán el desarrollo de habilidades comunicativas y sociales que antes no tenía.

A su vez, el niño tiene aún muchas limitaciones para integrarse socialmente de una manera plena.

  • Todavía no ha integrado en sus esquemas la moral adulta.
  • Le cuesta comprender las conductas y los juicios de los adultos hacia la suya.
  • No sabe colocarse en la perspectiva del otro.
  • Todavía no ha aprendido a interpretar las expectativas del los adultos hacia su persona.

 El entorno social también sufre importantes modificaciones como consecuencia de la interpretación que los adultos hacen de los cambios del niño:

  • Ya no le ven como un bebé indefenso e irresponsable de sus actos.
  • Es visto como un pequeño adulto que debe aprender a regular su conducta y cumplir determinadas normas (el control de esfínteres, la toma de alimentos con sus horarios, sus rituales).
  • Las conductas exploratorias, celebradas al principio, empezarán a ser progresivamente inhibidas y censuradas (se delimitará lo que se puede tocar, coger, manipular en espacios prohibidos).
  • Será sometido a un riguroso control sobre las conductas socialmente inadecuadas (rabietas, peleas).

 CONCLUSIONES: CONSECUENCIAS PARA LA EDUCACIÓN DEL DESARROLLO SOCIAL

 Una historia afectiva deficiente o un desarrollo social incoherente pueden provocar que el niño interprete las normas sociales como algo ajeno a él, externo y fastidioso. En muchos casos, el cumplimiento de las normas sociales se apoya solamente en el miedo a la sanción y puede generarse si no se remedia, conductas desviadas socialmente (agresividad, rabietas, celos infundados y ausencias de normas elementales de respeto). 

Con el fin de evitar que el niño llegue a manifestar conductas de este tipo y, dicho de otra manera, para estimular en él aptitudes y actitudes prosociales (respeto, tolerancia, empatía, altruismo, solidaridad), los agentes socializadores (padres y docentes, especialmente) deberán tener en cuenta una seria de criterios con los que podrán ajustar sus acciones, sus respuestas emocionales, sus comportamientos sociales.

            Los criterios educativos básicos que padres y educadores deben tener presentes podrían resumirse en estos puntos:

Actuar con una sensibilidad especial para fomentar contextos de interacción privilegiados y armoniosos.

 Percibir las demandas afectivas del niño y ajustar sus comportamientos con coherencia social. Para ello, padres y educadores interpretarán las demandas afectivas del niño, es decir les darán un significado social, seleccionarán la respuesta adecuada (se evitarán sobre todo las pautas de conducta improcedentes: sobrealimentación, regalos innecesarios...) y llevarán a cabo esta respuesta con prontitud para que el niño pueda establecer relaciones de significado entre su conducta y la del adulto.

No olvidar en ningún momento que las necesidades afectivas, sociales, relacionales y de comunicación son tan primarias y básicas como cualquier otra de sus necesidades (físicas o psicológicas).

EDUCALOS CON CONCIENCIA, TU FUISTE HIJ@, ELLOS AHORA LO SON, PERO EN UN FUTURO TU SERAS DE NUEVO HIJ@ Y ELLOS SERAN TUS PADRES, PIENSA...



oati